A mi madre patria/No podemos dejar de buscarlos

MCH_CARMEN PEDRAZA
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Por Carmen Pedraza

He waits…
That’s what he does…
And I’ll tell you what:
Tick followed tock followed tick followed tock followed tick.
…Here’s to waiting
– Jonathan Glazer

¿Recuerdas el 9/11? ¿Recuerdas dónde estabas? ¿Qué estabas haciendo?

Mi hermana estudia psicología y una vez me contó cómo, al entrar en estado de shock, por instinto, los sentidos se agudizan y por eso eres capaz de recordar las cosas nítidamente.

Esto es lo que yo recuerdo.

Hace casi un año estaba rodeada de libros redactados en alemán y de personas que hablaban el mismo idioma. Estaba frente a esta misma computadora intentando esconder la cara en una sala gigante con paredes de cristal.

Estaba en Alemania, en una biblioteca esperando que nadie me viera llorar mientras leía las noticias de México. Estaba de intercambio intentando vivir el mejor año de mi vida”. Si sigues por cualquier red social a más de un noticiero mexicano, sabrás que es común ver portadas, encabezados y hasta fotografías de notas violentas. Pero esta vez el newsfeed de Facebook estaba bombardeado por una sola noticia. Al principio la ignoré, lo admito sin pena, aunque seguro debería de tenerla. Creí que era una noticia másalgo que también iba a ser efímero en la conciencia social del mexicano.

No recuerdo cómo me decidí finalmente a abrir una nota redactada por un portal de noticias. Tampoco recuerdo el titular, no recuerdo si era un video o una nota con fotografías. Sí recuerdo haberle marcado a mi madre. Entonces me explicó lo que había leído y que por algún motivo no llegué a comprender. Tampoco recuerdo exactamente cómo lo hizo, solo recuerdo dos frases Es de lo más triste que he leídoy “…encontraron a uno de los muchachos sin cara.

Después de colgar fue cuando, sin éxito, intenté esconder mi cara. Tan sólo me quedaba mirar el teclado de mi computadora. Entonces, me limpié las lagrimas y comencé a escribir.

Les advierto, difícilmente estaba pensando y escribir fue una reacción parar dejar de sentir. Entonces, de antemano les pido una disculpa por tres cosas: La posible falta de coherencia entre las ideas. Las posibles ofensas o lecciones morales, probablemente causadas por mi orgullo herido; porque la verdad es que no soy nadie para dar sermones. La repetición que puede llegar a tener con el texto que redacté hace un año.

Una vez advertidos les comparto mi reacción literariaante la tragedia de Ayotzinapa.

9 de octubre, 2014.

A mi madre patria,

¿Qué significa ser mexicano? Además de tener una vaga de idea de cómo bailar, conocer lo que en verdad es la buena comida y vivir en una constante búsqueda por alguna pasión. Ser mexicano también significa que la familia viene antes que todo, porque ése es el lugar donde de verdad te conocen y soportan tu existencia; mismo motivo por el que sabes que vales algo. No me quiero imaginar lo que sería de mi sin mis hermanos.

Ser mexicano significa creer en un dios, aún cuando niegues su existencia. Pues la fe está casi implantada en nuestro ADN y tú (mexicano) sabes que cuando no te queda nada (y te envidio si no has estado en esa situación)… rezas. Con lo que tengas o lo que te haya quedado, te arrodillas y ruegas. Porque, te guste o no, la fe es uno de los pilares de nuestra cultura. Mismo motivo por el que no estoy segura si la fe es una maldición o nuestra última esperanza por un cambio donde parece no haber salida. Pero a veces, mi querido, queridísimo México, estoy segura de estar empezando a perder la fe en ti.

Y dueles, dueles tanto.

No dueles por el niño de 6 años disfrazado de payaso que baila por más de 5 horas bajo la luz de un semáforo. Tampoco dueles por todas la madres que trabajan incontables horas con ingredientes baratos, y que, casi por arte de magia los transforman en platillos exquisitos que venden por menos de un dólar en alguna esquina.

Quiero decir, no, no sería justo perder la fe en estas personas. Ellos luchan para mejorar la vida de sus hijos. Y tampoco es justo que tengan que vivir esa vida, solo para averiguar que al final pelearon por nada, pues sus hijos e hijas están condenados al mismo camino.

Consideraría una traición a la nación perder la fe en la honesta clase trabajadora mexicana. Ellos han estado ahí desde tu (relativamente) nuevo nacimiento. Y después de años y años de trabajo arduo, los resultados han llegado empapados en sangre, misma sangre que comienza a opacar mi fe. La ironía

Duele perder la fe en ti México, porque significa perder la fe en mi misma. Soy un individuo, pero cada centímetro de mi ser ha sido moldeado por ti. No solo se refleja en el tono de mi piel o en el color de mis ojos, también estás en cada una de mis acciones. Me gusta pensar que yo te pertenezco tanto como me pertenece a mi. Por eso no puedo evitar sentir un nudo en la garganta cuando leo las noticias y veo el reflejo de una sociedad podrida por corrupción y adormecida por la ignorancia; porque significa que yo estoy podrida por corrupción y adormecida por la ignorancia.

Necesito pelear para cambiar esto

Inspirador…¿no? Llamémosle El inicio del despertar de una joven mexicanao un montón de ideas alentadas por la impotencia y la sed de justicia, sin alguna propuesta de solución.

Y después de un año de la tragedia les pregunto yo: ¿Dónde está la solución? Porque la verdad de los hechos, es la siguiente.

Cifras a tomar en cuenta: 6 personas ejecutadas extrajudicialmente, 25 personas heridas, 110 detenciones realizadas con relación al caso, sin una sola condena, 70 fosas comunes descubiertas alrededor de Iguala, 104 restos humanos hallados en esas fosas, 42 estudiantes.bueno, ya saben, 1 cadáver oficialmente identificado de los estudiantes.

Cifras que se pueden sumar: 25,700 es el número estimado de personas desaparecidas (casi la mitad de ellas durante el actual mandato de Enrique Peña Nieto). 52 mexicanos son asesinados por día, según los últimos reportes sobre el constante incremento en la alza de violencia (también se puede leer como 2 mexicanos por hora). 3 años quedan de mandato a Peña Nieto.

Entonces, después de un año de mi despertar, después de un año de darme cuenta que quiero, que se necesita y que vale la pena pelear por México. ¿Por qué las cifras suben? ¿Por qué aún no han aparecido?¿Por qué Peña sigue en la presidencia? y, repitiendo la pregunta de hace un año: ¿Qué hago ahora? ¿Es hora de perder la fe México?

Salí a la calle este sábado a mi primera marcha por Ayotzinapa con la esperanza de encontrar una respuesta. No la encontré… exactamente.

La verdad es que mañana, seguramente los Pinos seguirán siendo la casa de Peña y “nuestra” Casa Blanca seguirá siendo de su esposa.

Mañana seguramente, el sistema de justicia mexicano no va a funcionar como debería.

Mañana seguramente no aparecerán los 43.

Y seguramente no exista una sola solución.

Pero no podemos dejar de buscarlos.

Y tal vez no aparezcan mañana, pero eso sólo nos da un día más para salir a las calles y poder gritar: “Ése no es presidente, es una puta de cabaret. Un día de búsqueda es un día más de declive en la popularidad del Peña. Es una oportunidad más para que la presión social deshaga otro de sus contratos millonarios. Es un día más para ver titulares y argumentos en contra del presidente que cada vez más se reproducen en medios nacionales e internacionales y en parlamentos como el de Alemania o Costa Rica. Es un día más para que se multipliquen las críticas que se escuchan tanto en salones de clases, como un bares, hogares y hasta en el transporte público.

Un día más sin la verdad, es un día más de sospechas, es un día más de acciones.

Hoy: 43 han despertado a millones. Millones han logrado la atención del mundo. 1 año después no se ha olvidado, ni superado nada. Esta generación de jóvenes, representa la mayor población en México. Ya van más de 365 días de búsqueda, cuántos días más quieren que busquemos. ¿Qué necesitan que descubramos para que por fin, los entreguen?

Foto: Especial

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