Abril… las letras que se nos van

MCH_GABO-GRASS-GALEANO
Share Button

Por Daniela Mercado (@hilosdepolvo)

Abril se nos ha convertido en el mes de despedir y llorar a nuestras letras; no sólo lamentamos nuestro primer año sin Gabriel García Márquez, sino que también nos ha tocado decirle adiós a otro latinoamericano, Eduardo Galeano y a otro premio nobel, Günter Grass. Dos premios Nobel, dos militantes de la palabra, dos latinoamericanos y en total tres escritores que intentaron crear utopías y mundos posibles que se convirtieron en palabra. Y que aunque sus plumas ahora estén caídas, nos han dejado el privilegio de tenerlos a sólo un libro de distancia para volverlos a vivir.

Es irónico cómo el 17 de abril del año pasado nos despertamos con la noticia de no sólo una muerte, sino dos: Gabriel Garcia Marquez -el único Nobel que ha dado mi tierra colombiana- había fallecido; pero al mismo tiempo, como si La Parca -esa novia fiel que todos tenemos (ineludible y sorpresiva)- hubiera decidido darle un compañero a Gabo mandándolo con Cheo Feliciano a poner el cielo de fiesta. Ahora, el pasado 13 de abril, nos vimos envueltos en otra de esas sorpresas tristes y silenciosas: Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, y Günter Grass, premio Nobel en 1999, se convertían también en compañeros de fin de vida. Compañeros que iban a unirse a la fiesta de los otros tantos que nos ha tocado decirles adiós.

¿Cómo no entristecernos por estas despedidas? ¿Cómo no llorarlos? El único consuelo que nos queda es cada mundo posible, cada imagen que nos dejaron en sus palabras y cada libro que escribieron producto de sus envidiables talentos. Los tendremos para siempre o hasta que tengamos boleto de entrada para unirnos a su fiesta.

García Márquez encontró en su realidad como latinoamericano una potencialidad y una magia en la que hemos sabido mirarnos al espejo sin sentirnos condenados por nuestra  historia, al contrario, podemos vernos en el reflejo de sus letras como una América Latina mágica y única de la estamos orgullosos. Saber que si alguna vez vemos cientos de mariposas amarillas en el aire, no lo veríamos como algo imposible, sino como algo que se había tardado en suceder.

Como lo dijo el mismo Gabo en su discurso de aceptación del Nobel: “poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad”.

Galeano y Grass también buscaron en la literatura las ventanas de la utopía. El uruguayo buscó las ventanas de una América Latina condenada a la periferia, casi olvidada por su propia historia, y, en cambio, nos invitó a imaginar un mundo posible, a delirar un ratito y buscar la utopía que siempre está en el horizonte y que nos sirve para caminar hacia adelante.

Grass, por su parte, fue “la conciencia crítica” de Alemania, su utopía fue intentar recuperar su identidad patriótica que parecía perdida bajo los recuerdos de una guerra, fue el intento de revivir la cultura alemana dándole una voz a la democracia y a la igualdad.

Ahora, no hay porque entristecernos, al contrario, debemos celebrar que somos las venas (no abiertas) de América Latina, somos Macondo pero también somos una Alemania que busca la esperanza. Somos sus mundos, sus letras y sus historias que siempre nos dan la bienvenida al abrir un libro nuevo. Así se nos vayan nuestras letras, se nos quedan sus utopías.

Comentarios

comentarios

Relacionado

One Comment;

  1. Soco said:

    Una joven colombiana que ya empezó a recrearnos con sus escritos y a hacer realidad su sueño de llegar a ser una escritora donde las mariposas amarillas de Gabo y los años de lectura que a tenido desde niña la llevarán a ser una Nobel.

*

Top