Charleston: el odio permanece

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@medicencocu

Si un tipo barbado con rasgos árabes hubiese entrado a una iglesia del Central Park y disparado con un Kalashnikov a la muchedumbre, el tipo hubiera sido abatido o, en el mejor de los casos, estaría en Guantánamo acusado de terrorismo. Y aquellos patriotas gringos volverían a clamar que su lucha contra el terrorismo islámico tiene más sentido que nunca: ya saben, el terrorismo se combate con más terrorismo.

Pero como no es el caso, ¿pa qué nos preocupamos por lo de Charleston? ¿Qué son unos cuantos negros muertos más?

Un imbécil llamado Dylan Roof -porque eso es- entró a la Iglesia Emanuel, una iglesia metodista en Charleston, Carolina del Sur. Disparó a la muchedumbre; mató a nueve; hirió a ocho. Todos ellos negros.

Y no hay que ser un genio para saber a dónde iba este muchacho que se tomaba fotos con la bandera confederada y usaba chaquetas con parches de las banderas de las Rodesia y Sudáfrica del apartheid y otras estupideces que hacen los supremacistas blancos. La Iglesia es, y ha sido, un símbolo de la lucha de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos: gente que, hasta hace 50 años, eran segregados en algunas partes del país.

El sureste de los Estados Unidos es tradicional e históricamente radical: rednecks que creen que todos deberíamos tener armas para matarnos entre nosotros, que fantasean con las “hazañas” del General Lee y discriminan básicamente a cualquiera que no sea como ellos, entiéndase negro, latino, etcétera.

Después del triunfo de la Unión en la Guerra Civil, muchos de los otrora estados confederados se vieron obligados a abolir la esclavitud. Pero el odio siguió. No es casualidad que el Ku Klux Klan se originase en Tennessee al termino de la Guerra de Secesión y que en ese mismo estado asesinaran a Martin Luther King Jr. en 1968, casi 100 años después. Y es increíble que un siglo después haya subnormales como Dylan Roof que aún crean en los burdos ideales de la supremacia racial.

Pero, a mi juicio, lo grave es lo que pudiera pasar después y que lo hemos visto antes. El joven Roof podría librarse de un castigo mayor bajo aquel viejo truco del enfermo mental. Porque, claro, no es lo mismo que un musulmán/negro/latino mate a unos blancos, que un blanco haga lo mismo con aquellos que, hasta hace algunos años, eran considerados por algunos idiotas como inferiores.

Creo, pero es sólo mi opinión, que antes de invertir millones de dólares en invadir otros países, los gringos deberían intentar resolver sus propios problemas porque, aparentemente, el enemigo también está adentro; y no, no hablo de los chinos, los musulmanes o los hispanos.

Foto: AP

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