Contre l’amour

MHC_CONTRA EL AMOR
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@MarianoMoreno7

Odio el amor. Odio el 14 de febrero. Detesto los chocolates en empaques rojos, y los globos en forma de corazón, y las rosas rojas que dos semanas después terminan marchitas en la basura, y también detesto al cardenal, y a los agentes de tránsito, y a Ángel Aguirre, y a… ustedes disculpen, ya nos estamos desviando del tema que hoy nos compete.

El amor. ¿Por qué me hacen hablar de este maldito sentimiento en las vísperas del día más lleno de mercadotecnia que pueda haber? Habiendo otros 364 días para decir y hacer todas las cursilerías del mundo deciden hacer todo esto en un sólo día. ¿No es ridículo? Más si tomamos en cuenta que San Valentín fue un santo que jamás existió.

Ya me imagino como será ese día. Los hoteles estarán más saturados que las iglesias en Viernes Santo. Todos estarán repletos de rojo como si fueran cualquier estado de la república gobernado por el PRI. El amor es tan fácil de usar, es decir, ya cualquier candidato presidencial puede prometer una república amorosa como si con ese decreto instantáneamente elimináramos la maldad de nuestros corazones. Algo así ha intentado hacer la religión a lo largo de los siglos. No funciona.

Todos aman las canciones de amor. Yo prefiero cantar las del desamor, no las que te prometen la felicidad eterna sino las que te ponen el hombro y la botella de tequila cuando esa desgraciada te ha dejado. Siempre será mejor cantarle al fallador corazón propio que se creía el rey de todo el mundo y que ahora, con dolor, ya ve que no es lo mismo amar que ser amado. No se siente igual cantar a Flans que a José Alfredo. No es lo mismo una canción que te diga “I will always love you”, que podría ser considerado como una mentira, a una que exclame “Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza pero ya estaba escrito que aquella noche perdiera su amor.” Blasfemia es equiparar un “El amor es una magia, una simple fantasía” con “Tú ponte en mi lugar a ver que harías, la diferencia entre tú y yo tal vez sería corazón que yo en tu lugar sí te amaría”. Sin el desamor Pedro Infante no podría decir su clásico “Vamos a cantar, tomar y ponernos tristes” antes de cada canción. Contrario a lo que piensan los que creen en la inspiración, el amor es la esterilidad a la hora de escribir, sean canciones, poesía o novelas. La tristeza es el campo más fértil cuando hay que ponerse creativo. Yo prescindiría de todas mis historias si no hubiera habido alguien que me dijera: “Mejor seamos amigos”.

Además, el amor es demasiado costoso. Recientes y serios estudios han concluido que con lo que gastamos en dádivas de amor podríamos comprar 4 casas blancas, una línea 12 del metro (el funcionamiento se vende por separado), y 5 estelas de luz. “Los solteros deberían pagar más impuestos. No es justo que algunos hombres sean más felices que los otros”, dice Oscar Wilde. ¿En serio les gusta el amor? Un escritor más mexicano que colombiano afirmó que los síntomas del cólera son los mismos que se tienen cuando uno está enamorado. Con su permiso yo agregaría que también son los mismos síntomas que los del ébola.

Pero…

Y si no fuera por todas estas cosas horribles que les estoy contando, ¿qué es lo que sentiríamos en el corazón? Si el amor fuera tan despreciable, ¿porqué tenemos historias como Doctor Zhivago, Casablanca, Lo que el viento se llevó, La virgen de los sicarios, 500 días sin ella, Romeo y Julieta? ¿Cómo es que el amor, siendo un sentimiento tan feo, puede producir algo tan bello como la poesía?

Y si hubiera más amor, ¿no seríamos mejores personas? Tal vez ya no hablaríamos de decapitados, ni de 22 mil desaparecidos y 90 mil muertos, ni de pilotos jordanos incendiados, ni niñas secuestradas, ni choque de aviones contra edificios. Si algo enseñó el profeta Lennon fue que all you need is love. Algo similar enseñó su señor Jesucristo: amarse los unos a los otros, o sobre los otros (los historiadores todavía no se ponen de acuerdo).

Y siempre es bueno cantar que contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna y que tu presencia no la cambio por ninguna. ¿De qué vamos a morir si no es por amor? Porque como diría el poeta: El amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren. José José pide un aplauso para el amor (no para el presidente). ¿Qué hay del amor que tuvo Oskar Schindler para salvar cientos de judíos de las cámaras de gas, ¿qué hay del amor que se necesita para adoptar un perrito?, ¿del amor incondicional y ciego de los padres? ¿No fue el amor lo que hizo que Darth Vader salvara a su hijo Luke de los rayos del Emperador? Hasta el muñeco diabólico Chucky tiene una novia de plástico (y yo no). Incluso Hitler se terminó casando con Eva Braun, para suicidarse horas después. Lo que se hace por amor está más allá del bien y del mal, dice Nietzsche.

Y si la felicidad no sirve para escribir: ¿Cómo es que puedo hacer esta columna sobre el amor estando tan feliz?

¿Y si fuera posible reencontrarse con el amor de tu vida en un barquito de vapor después de 53 años, 7 meses y 11 días con sus noches? En ese momento te das cuenta que la flecha de Cupido ya no duele tanto, que las mariposas en el estómago ya no necesitan desparasitantes y que el amor no es para siempre pero puede durar toda la vida.

Así es esto de los males del amor, quien lo probó lo sabe.

Foto: Especial

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