Cultura y futbol: ¿dónde se hacen los campeones?

MARACA
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@ocerrillo

En esta edición mundialista de Disertaciones Chingonométricas nos hemos ocupado de revisar el magno evento futbolístico desde el punto de vista político hace dos semanas, y desde el punto de vista económico la semana pasada. Para completar la triada social, también resulta interesante preguntarse por las dimensiones culturales de la Copa del Mundo. Pregunta obligada a este respecto: ¿es el futbol reflejo de la cultura y la idiosincrasia de los pueblos o es un simple juego aislado que en nada se vincula con lo demás?

Mi respuesta la vincularé con las columnas de semanas pasadas. Si el futbol tiene alcances geopolíticos, tiene altísimos intereses económicos, tiene también una fuerte relación con los aspectos culturales de los pueblos. Vayamos por partes.

El futbol es un deporte originario de Inglaterra, como lo son también el tenis, el box y el rugby, siendo por mucho el balompié el que más se extendió a otros países. En su origen, todos estos deportes eran parte del entretenimiento de la nobleza británica, así que en un primer sentido, el futbol y el deporte no eran un asunto de masas populares como lo es hoy.

Es obvio que los primeros países en adoptar el futbol fueron los europeos y algunos de otras regiones con alta influencia inglesa. Entre 1880 y 1914, año del comienzo de la Primera Guerra Mundial, entre 15 y 20 naciones del mundo iniciaron su propia asociación de fútbol. No es casual que en esta lista se encuentren los campeones del mundo, como Brasil, Italia, Alemania, Argentina, España, Francia y Uruguay. Cabe destacar que para la época la presencia inglesa en Sudamérica era notable e influyente en muchos aspectos, entre ellos, el futbol.

En esta época no sólo vemos surgir a las selecciones que hoy día integran este muy selecto y compacto grupo de campeones, sino también los estilos de juego de cada país, mismos que en muchos sentidos, son reflejo de la idiosincrasia nacional.

Para el buen aficionado es conocidísimo el catenaccio italiano, estilo de juego defensivo y marrullero, que basa su éxito en tomar desprevenida a la defensa rival para anotar en un contragolpe. Cualquier parecido con las tácticas de Michael Corleone y las mafias italianas no me parece coincidencia. Asimismo, está ese futbol alemán, sumamente disciplinado y en constante perfeccionamiento; el jogo bonito brasileño reflejo de la alegría e inteligencia que caracterizan a los cariocas; o el reciente despertar de una España que al fin creyó en sí misma y ha logrado éxitos futbolísticos y económicos en las últimas décadas.

¿Y México? Históricamente, el juego llegó en la misma época que a Argentina o a Brasil, a principios del siglo XX, pero no fue hasta 1943 que se instituyó un verdadero torneo profesional nacional. Así como en la historia, en el futbol también llegamos tarde. Seamos honestos, somos una nación que vive eternamente en el repechaje.

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