Déjelo reposar en agua. Cuando amanezca tendrá usted un universo

Planetaria
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Una reseña de Planetaria, de Gerardo Sifuentes

Por Manuel Barroso (@manubch)

¿Alguna vez tuviste uno de esos dinosaurios de material extraño que tenías que meter en agua para que crecieran un montón a la mañana siguiente? Eran de lo más chistosos esos juguetitos. Los recordé cuando leí Planetaria, libro del (gran) Gerardo Sifuentes, publicado en editorial Resistencia.

Quiero hacer varias aclaraciones sobre este texto antes de entrar a fondo en materia. Para empezar, esta “cosa” rompe 11 años de silencio del también autor de Pilotos infernales. La otra aclaración, que es muy importante, es la siguiente: esto NO es una novela, NO es narrativa gráfica, NO es un libro de cuentos y NO es un libro ilustrado. Por mamón que suene, esto es una semilla de universos.

Los textos que forman Planetaria nos sitúan en un lugar donde las máquinas están hechas con material orgánico y usan glucosa como combustible, donde los rescatistas llegan tarde a las bases espaciales abandonadas, donde se libra una guerra contra seres extraterrestres (que vienen de la Tierra (porque esto no es la Tierra. Las cámaras de televisión la transformaron hace mucho tiempo)) que tal vez ganamos o tal vez perdimos, de mensajes que llegan demasiado tarde, de la Edad de cera, de los grandes inventores, una fiesta en la que pasa de todo, los kiltos y su extraña arquitectura de insecto, Nina y su estirpe de heroína, entre cantidad de cosas más. Todo por medio de textos que no rebasan la cuartilla, ilustraciones provenientes de la mano de Luis Sopelana y algunos juegos de cómic.

Todo esto genera dos cosas. Para empezar, está la polifonía del libro. Al haber tal cantidad de temas, historias, personajes, tiempos, lugares y estilos narrativos, la voz que “permea” el texto se multiplica. Esto produce una sensación de estar viendo un mundo desde todos los puntos de vista posibles (imagina que vieras a tu pareja sin dejar de moverte y con unos lentes que cambiaran de aumento, enfoque y color cada tres segundos. Es más o menos así). La segunda es derivada de la primera y de la lista de cosas narradas que anoté arriba. Toda esa fragmentariedad, esa polifonía, genera huecos. Hay una cantidad imbécil de cosas que no se narran en este libro (¿quién carajos es el que volvió del espacio?, ¿qué son los monstruos del espacio que caen de la lluvia verde?, ¿por qué el algoritmo de Nina fue un éxito?, ¿a quién se le ocurrió que era buena idea que los toros colonizaran las praderas marcianas?, ¿qué carajos pasaba por la cabeza de Prometeo cuando se robó al cuervo cuentacuentos y no nos trajo el fuego?). El detalle es que esos vacíos –esos espacios de indeterminación –son tan amplios y las pistas (los fragmentos) tan exactos en lo que dejan entrever, que el lector siente la invitación a rellenar los huecos a partir de imaginar cualquier cantidad de posibilidades para unir las pistas que Sifuentes va regando por sus páginas.

Alguna vez escuché por ahí que la magia de un libro estaba en que alguien pusiera un mundo a disposición de un lector para que dicho lector lo construyera, le diera vida con su imaginación (si alguien relaciona esto con la mímesis ricoeuriana le pateo el trasero). Si esa bellísima afirmación es correcta, entonces este libro es el trabajo de un autor que la aplica a la perfección.

Dicho en breve: Gerardo Sifuentes, una de las cabezas de la experimentación narrativa en México, le regala a sus lectores algo que “no es un virus, es una semilla. No es una planta, es una interfase” (Sifuentes, 76). Es un reto a tu imaginación, lector. A extrapolarla, a permitirse crear. Planetaria es la semilla de un universo, de ti depende ponerlo en el agua y hacerlo crecer.

MCH_librossifuentesGerardo Sifuentes
Planetaria
Editorial Resistencia
México, 2013
107 pp.

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