El ejemplo guatemalteco

GUATEMALA-PEREZ-IMMUNITY
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@medicencocu

Según los reportes, cerca de 30,000 personas marcharon en Guatemala. Una cifra que no le pide nada a las marchas de la capital mexicana, pero que, para un país de 15 millones de habitantes, es histórica. Como histórico es el grito en las calles que pedía la renuncia del presidente Otto Pérez Molina.

Pérez Molina, junto con otros miembros de su administración, como la vicepresidenta Roxana Baldetti, se ha visto implicado en un caso de corrupción. El presidente y sus amiguitos habían estado recibiendo sobornos por parte de diversas entidades con tal de evitar el impuesto aduanal. Ello resultó en pérdidas millonarias para el país en cuestión de aranceles: mil millones de quetzales anuales, se estima.

Así es: los chapines están enojados por que unos cuantos millones se les fueron de las arcas ¿En serio? Qué revoltosos. Deberían ponerse a trabajar, ¿de qué les sirve tanta marcha?

El jueves pasado hubo paro nacional para mostrar el descontento: paro en serio. La gente no salió a trabajar; salió a las calles, las tiendas permanecieron cerradas. Los medios se solidarizaron con la sociedad guatemalteca, también las empresas. He de decir que quedé gratamente sorprendido con las imágenes que llegaban desde Centroamérica mostrando el ímpetu de una sociedad unida que no calla.

Y de pronto, todos volteamos hacia el sur. A ese país que, sabemos, es nuestro vecino pero que no pinta mucho en el noticiario ni en los diarios. “Guatemala se manifiesta contra su presidente” leían los encabezados.

Resultó. La comisión que había sido instaurada para investigar el caso de La Línea -como se le llamó en los medios guatemaltecos-, avalada por la ONU (y no por un lamezuelas del gobierno en turno como en nuestro país) dictaminó que Pérez Molina era culpable. Y ayer, en otro histórico suceso, el Congreso votó a favor de privar de inmunidad al presidente, lo que permitirá que éste sea juzgado y que, de considerarse así, pise la cárcel.

Guatemala está dando un ejemplo no sólo a América Latina -donde vaya que nos falta unirnos como sociedad contra este tipo de situaciones- sino al mundo entero.

La comparación es odiosa pero necesaria: en Guatemala el presidente defrauda y ahora será juzgado; en México el presidente y sus amiguitos regalan contratos a cambio de casas, se escapa uno de los criminales más buscados del mundo, desaparece la gente, y no pasa nada. Sobra mencionar que acá la investigación acabó siendo una burla.

Albricias por la gente de Guatemala. Y la pregunta obligada: ¿y en México hasta cuándo?

Foto: Especial

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