El Evangelio según Mariano

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@MarianoMoreno7

La policía comunitaria ha detenido a un hombre de barba y cabello largo. Lo vieron en una actitud bastante sospechosa, aparentemente estaba orinando en el árbol equivocado. Los narcos ya se habían llevado a varios habitantes de aquel olvidado pueblo, por lo que el misterioso hombre enseguida fue llevado con la supuesta autoridad para que lo condenaran. Fueron a buscar al presidente municipal del pequeño poblado, que como de costumbre no se encontraba en su oficina, sino durmiendo una pequeña siesta de 12 horas diarias en su hamaca.

-Poncho, lo necesitamos en el kiosco. La comunitaria agarró a otro delincuente.
– ¿Y ese qué hizo ahora? Seguramente orinó en el árbol equivocado.

Debido a la excesiva relajación que caracterizaba a Poncho, el presidente municipal, muchos también lo conocían como Pilates.
Poncho Pilates llegó al pequeño pero emblemático parque del pueblo. La policía comunitaria ya se encontraba escopeta en mano con el detenido en el kiosco, mientras la gente poco a poco se iba congregando a su alrededor.

-Señor presidente municipal Poncho Pilates, hemos detenido a este sujeto porque se encontraba caminando de manera muy sospechosa por el pueblo. También andaba meando en donde no se debe. Y por si eso fuera poco en su lujoso coche le encontramos marihuana. Ya sabe que aquí el pueblo manda y el gobierno y los narcos obedecen. Además, enseguida se ve que este muchacho no es de aquí. Seguro viene con malas intenciones. Hasta viene vestido con el uniforme de los narcos, con la playera del caballo gigante.

El presidente municipal intentó convencer, primero a la policía comunitaria, luego a la muchedumbre, que el hombre detenido no le parecía culpable de delito alguno. Que a lo mucho el detenido solamente se encontraba tostado por la hierba que se había fumado, pero que el lo dejaría libre. Pero no iba a servir de nada. El presidente municipal era peor árbitro que el IFE. Si surgió la policía comunitaria en ese pueblo fue principalmente porque la autoridad, representada en buen parte por Poncho Pilates, hacía como que la Virgen le hablaba, literalmente, para no ocuparse de los cientos de casos de narcos que se llevaban y mataban a la gente del lugar.

Poncho entonces pensó que si afuera se enteraban que a cada rato andaban matando gente en el pueblo (como realmente ocurría) le iba a ir tan mal que a lo mejor le venían quitando su hamaca, por lo que ofreció un trato. La muchedumbre elegiría entre liberar al John Lennon mexicano o a un sicario atrapado dos días antes, acusado de asesinar, secuestrar y violar a varios habitantes del pueblo. Al sicario lo conocían como “Marranás”. Gracias a unas cuantas tarjetas Monex y de Soriana, Marranás consiguió que el pueblo lo liberara a él y castigara al marihuano sospechoso. No importaba que en el pueblo ni siquiera hubiera un Soriana. Enseguida el presidente municipal se hizo el desentendido (una vez más) y bajó del kiosco para ocuparse de asuntos más importantes, como el volver a su hamaca para seguir durmiendo. ¿Qué pasa con el que con sangre se lava las manos?

El sujeto más actualizado del pueblo, que es el que tiene cuenta de Twitter, comienza a narrar lo sucedido en 140 caracteres. A los 15 minutos palabras como “Detuvieron”, “Melón y Melames”,“#SiYoFueraGrupoDeAutodefensaLincharíaA” y “John Lennon Mexicano” se habían convertido en Trending Topics. Ante la inesperada atención del mundo en ese pueblo olvidado por el gobierno solamente hasta que hay elecciones, la empresa favorita de todos los mexicanos, Televisa, decidió mandar un helicóptero con corresponsales para cubrir la noticia. Televisa podría transmitir en vivo todo el castigo de la policía comunitaria al pobre hombre, inclusive luego podría sacar el reality show sobre cuál es el grupo de autodefensa que mejor sabe cantar y bailar. Pero un percance ocurrió. La repetición de la repetición del Detrás de cámaras de la boda de algún famoso resultó mucho más importante que el misterioso detenido, por lo que a la mitad del camino el helicóptero de Televisa regresó a la civilización.

Al detenido lo llevaron esposado por todo el pueblo, tan siquiera iba a conocer. La última vez que todo el pueblo se juntó de esa manera fue cuando vino de gira el último candidato a la gubernatura del estado. Algo habían estado regalando. Por supuesto nadie se enteró si ese candidato había ganado o no.

Por tanto hoyo que había en la única calle pavimentada del pueblo, varias veces se cayó el condenado. La población, en vez de defender al pobre hombre o de ir a pedir a un mal abogado de oficio de la ciudad más cercana, sólo se limitaron a tomarle fotografías. Todos lo insultaban de tal manera que pareciera que era el mismísimo Presidente el que se encontraba detenido.

Al presunto culpable de quien sabe que cosa lo amarraron a un árbol. Irónicamente se trataba del mismo que horas antes había regado. A sus lados tenía a presuntos ladrones, cada uno amarrado en su respectivo árbol, y que también habían sido apañados por la policía comunitaria. Solo que la policía comunitaria ya no se acordaba porqué.

En medio de insultos y agresiones se oyó al detenido decir: “Perdónalos padre, no saben lo que hacen”. Y no, efectivamente no sabían lo que hacían, ya que el capturado resultó ser hijo de un importante senador que al querer llegar a Acapulco a visitar a sus lobukis y mirreyes en el Baby´O, había metido su Mercedes Benz con charola del Senado en la curva equivocada. Cuando no veía la playa que vio nacer a Luis Miguel, le dieron ganas de ir al baño. Para cuando decidió pararse junto a un árbol, ya era demasiado tarde.

Tres días después lo fueron a rescatar. Como solamente pasa en México, el agraviado terminó convirtiéndose en un héroe nacional. La opinión pública lo adoraba tanto que lo llegaron a considerar el gran salvador de la nación. Afirmaba que había sufrido lo que nadie, que conocía lo peor del país, que había sido secuestrado en la defensa de sus ideales, que había padecido todos los males del mundo en carne propia y que haría lo imposible por salvar a todos los mexicanos de lo que él había sufrido. ¿Y el pueblo en donde ocurrió todo el desmadre? Si de por sí se encontraba desaparecido, ahora fue desaparecido, pero no por la memoria, sino por los contactos del padre senador en el Ejército. El hijo del senador ha aprovechado la desgracia de no haber llegado a tiempo a su fiesta en Acapulco para lanzarse de candidato a la Presidencia de la República. De jodido le dan un partido político.

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2 Comments

  1. Ana Karen Esquer said:

    Liturgia de la Pasión del Señor.

    Ahora comprendo mejor el Viacrusis, jajaja che Mariano lo que más ame fue la foto que salgo :D, aunque la srita de alado me mira medio feo, ya ni porque estamos en misa.

    Congrats!- atte: tu sobrina (ya vez que aqui comentan puros familiares) y ya vente a comer dice mi abue´

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