El grito por el vestido: #TodosSomosGaviotas

Peña
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@MarianoMoreno7

Fueron muchas cosas las que opacaron los festejos de la independencia de México por parte del preciso Peña Nieto: los supuestos acarreados al Zócalo traídos del Estado de México e Hidalgo (¿coincidencia que fueran a conmemorar al cura Hidalgo?) para que no abuchearan al Señor Presidente, el cateo de la Policía Federal a menores de edad, la caída –como premonición de lo que podría ocurrirle a la patria– de la bandera durante su izamiento un día después en la misma plaza de la Constitución. Hasta los bostezos de la hija de Peña Nieto durante el desfile militar causaron absurda polémica (es una niña en un desfile de hora y media, déjenla en paz ¡joder!), pero si algo prendió las redes sociales fue el vestido que usó la esposa del preciso mejor conocida como La Gaviota.

Sí, podrá ser el excesivo costo del vestido de, dicen los que saben, 83 mil pesos. Imaginen lo que se podría comprar con todo ese dinero: el combo familiar de la dulcería de cualquier cine, orden extra de guacamole en los tacos, un simple trámite en una universidad privada… También criticaron que la prenda se asemejaba a las sillas de las fiestas de XV años. Vaya, ni siquiera es que la prenda usada en una fiesta nacional sea de una marca extranjera (Oscar de la Renta), siendo los vestidos de Lydia Lavín más bonitos.

Estoy de acuerdo en que cada 15 de septiembre la vestimenta de la esposa del presidente será objeto de polémica. Si le hubieran encargado un abrigo con piel de dálmata a Cruella de Vil también lloverían las críticas. Pero el vestido poco o nada importa, realmente. Creo que lo verdaderamente preocupante son los argumentos de los que defienden a Angélica Rivera como si ella en retribución por la defensa les fuera a prestar el vestido en cuestión para sus jolgorios.

Y es que leyendo los comentarios al respecto del vestuario de Angélica Rivera, encuentro argumentos serios, irrefutables y llenos de raciocinio como “LA SENORA SE VE MUY ELEGANTE Y DINERO LE SOBRA PORQUE A TRABAJO EN LA TELEVICION MEXICANA Y SINO PARA QUE TIENE ASU ESPOSO” (sic). Sin Comentarios. Ahí va otro: “Ni modo que salga con mandil señoras envidiosas jajajajaja es la primera dama e “imagen” de la mujer mexicana ante el mundo, es un protocolo no la realidad.” Mmm, ¿Es esa la imagen de la mujer mexicana? ¿Acaso las señoras que aguardaron horas de pie en el Zócalo para estar en el Grito vestían la misma marca que la llamada Primera Dama? Claro que no es la realidad. O qué tal el argumento de “¿Qué querían que se vistiera con huipil y huaraches? ¿Quieren que el resto del mundo nos vea como un país atrasado?”. Sí, el progreso de un país depende exclusivamente de la vestimenta de la esposa del Presidente. No es la pobreza, la falta de oportunidades, educación de calidad, la seguridad y el crecimiento económico.

El atraso en el país se da en gran parte por esa mentalidad estúpida de menospreciar prendas como el huipil por el simple hecho de ser indígenas. Habría que decirle a este sujeto, dado que su lógica es Ropa más cara Mejor me veo yo, que también existen huipiles muy costosos. ¡Pero cómo! ¿Cómo esos trapos pueden valer 20 mil pesos? ¡Si son de indígenas! Y no sólo eso, sino que todavía queremos regatearles el precio, menospreciando absolutamente el trabajo realizado. ¿Es lo menos, seño? Definitivamente es algo que no haríamos en las boutiques de lujo donde tanto nos gusta que nos vean. Discriminamos lo indígena pero al mismo tiempo hacemos un escándalo porque un señor que fue servidor público hace 5 años llamó en su cuenta de Facebook simio a Ronaldhino. Y ahí sí, todos somos simios. Celebramos la Independencia de México, nos decimos patrióticos, insertamos bigotes en la nariz y vestimos de verde, pero justificamos cuando Miley Cyrus se limpia el trasero con nuestra bandera porque “así es ella de polémica”.

Y no se trata de envidia, sexismo, de criticar por criticar, de la frivolidad de sólo fijarnos en un simple vestido, tal como afirmó Yuriria Sierra en su columna en Excelsior. ¿No hubo escándalo por las cientos de bolsas de Elba Esther Gordillo? ¿Por qué la misma prensa que linchó mediaticamente al hijo de Andrés Manuel López Obrador por usar tenis Louis Vuitton no dice nada de los vestidos de Angélica Rivera?

El vestido es lo de menos. Los comentarios a raíz del mismo son los que proyectan clasismo, malinchismo e ignorancia. Y vuelvo a los defensores incondicionales de La Gaviota. Se trata de los mismos quienes soñaron con la boda de ensueño de la pareja presidencial, cuando ni en sus más fantasiosos cuentos de hadas los hubieran invitado ahí. Los mismos que celebraron que la presidenta nacional del DIF posara con su hija cual modelos en Los Pinos para la revista Marie Claire porque claro, ellas redefinen el PODER femenino. Los mismos que votaron por un candidato presidencial sólo porque querían un presidente guapo.

No me sorprendería que la señora “Soy Totalmente Palacio…Presidencial”, su “Primera Dama”, apareciera en las oraciones que rezan todas las noches antes de dormir. God bless the Queen.

Y oigo cantar a Fito Páez: “Ya sé, no te hace gracia este país, tenías un vestido y un amor…”

Foto: Revolución Tres Punto Cero

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