El problema de Michoacán

MCH_AUTODEFENSAS
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@RevistaMalinche

Las imágenes de aquellos sujetos armados con rifles, ataviados con gorras y gafas oscuras, vistiendo con playeras blancas –de allí que les llamen los “blancos”- se han replicado casi de manera fugaz en los medios desde hace un par de semanas.

Autobuses incendiados, barricadas improvisadas con costales, pick-ups negras rotuladas con la palabra “autodefensas” , decenas de “blancos” custodiando a presuntos miembros de los Caballeros Templarios, sus acérrimos enemigos, o a policías federales.

Es Michoacán, otrora territorio de los Caballeros Templarios donde hoy operan las autodefensas, esos que el año pasado se alzaron usando apenas machetes y rifles de cacería. Síntoma inequívoco de un estado fallido, o, cuando menos, de un par de administraciones federales que no supieron manejar la llamada guerra contra el narcotráfico.

Las legiones, cuyo, aparentemente, líder es el doctor Mireles tomaron Nueva Italia en medio de una, cuentan, feroz balacera; días después avanzaron y “capturaron” Apatzingán, bastión de los Templarios. El gobierno federal, también la semana pasada, nombró a Alfredo Castillo como Comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán.

El surgimiento y prosperidad de las autodefensas obedece a la ingobernabilidad del estado de Michoacán –dicho sea de paso, lugar de origen del expresidente Calderón, quien comenzó con aquel show de la guerra contra el narco-, territorio donde ni las pasadas administraciones perredistas ni la actual del priista Fausto Vallejo, a quien algunos acusan de estar con los Templarios.

No podemos ignorar el problema de Michoacán, un ejemplo claro de, si se quiere, guerra asimétrica con elementos que incluso nos invitan a pensar en una guerra civil. Una lucha entre las autodefensas y el crimen organizado por el control de Michoacán, hasta ahora, sin intervención de las fuerzas del Estado.

En Malinche advertimos hace un tiempo que si no se atendía el asunto de las autodefensas, éste podía agravarse. Hoy vemos una batalla sin tregua en el golpeado Michoacán, donde los más afectados son la población.

Como en la guerra, las autodefensas avanzan y los Templarios se repliegan. El objetivo de los grupos de autodefensa es claro: acabar con los Templarios. Si lo logran, habrán tenido más éxito que el gobierno federal.

Las autodefensas no son otra cosa que el grito exacerbado de una sociedad harta de la inacción del gobierno ante la amenaza del crimen organizado.

Nota al pie: ¿quién financia a las autodefensas? Que las camionetas y los AK-47 no crecen en los árboles.

Foto: EFE

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