El problema PEMEX

MCH_PEMEX PETROLEO
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@Joso9

Comienzo este análisis, como quien dice, sin tener los pelos de la burra en la mano. Me atrevo por la sospecha, quizá infundada, que la gran alharaca que hace la clase política en torno a la paraestatal más polémica de México está basada más en discursos y demagogia que en los datos duros y confiables. Es decir, todo lo que discuten (y discutimos) en torno a PEMEX son percepciones, ideas, proyectos, puro y duro onanismo mental.

Por un lado, quienes apoyan la entrada de capital privado a PEMEX, viven en un mundo de ensueño primer-mundista en el cual, gracias a algunas cuantas y bienintencionadas empresas privadas, la petrolera mexicana evolucionará para bien. Por fin tendremos servicios más eficientes, se abaratarán los costos, se acabará con el poder del sindicato petrolero, retiraremos a Romero Deschamps y podremos transformar en productos el crudo que extraemos. Todo será bueno para los mexicanos y podremos vivir una pax petrolera nunca antes vista. Vendrán las vacas gordas y, quién sabe, en una de esas hasta se acaban nuestras diarias corruptelas.

Pues no. Aunque seguramente el sueño de la privatización sí que beneficiará a algunos empresarios y políticos hiper-liberales a la hora de hablar de economía pero un poco más “tradicionales” en otros aspectos. Si se abre PEMEX así sin más a la inversión privada, sin ningún tipo de control, por mucho Pacto de México que firmemos, no habrá garantías de que se reportará un beneficio directo al bolsillo de los mexicanos.

Eso sí, seguro The Economist, The New York Times, El País y toda la prensa extranjera publicaría sendos editoriales avalando a Enrique Peña Nieto y la evolución de México.

Por otra parte, es verdad que PEMEX necesita modernizarse, y no es un problema nuevo ni poco conocido. El demagógico discurso de “izquierdas” de “el petróleo es nuestro” también es un poco de dientes para fuera. ¿En qué le ha beneficiado que el petróleo sea nuestro? Bueno, no podemos culpar a nadie más de los gasolinazos más que a nosotros mismos. Y por mucho que se gaste tinta y saliva en planes para que el gobierno pueda, sin permitir la inclusión de capital privado, volver más eficiente a la paraestatal, sabemos que esto terminará en burocracia, planes a medias y mal hechos, más corrupción y mesas de discusión inagotables con hartas buenas intenciones pero que no llevan a ningún lado.

Así que me da la ligera impresión de que no estamos hablando aquí de petróleo. Sino de votos. De percepción y aprobación política. De la necesidad del Prisidente de anunciar otra Magna-reforma, como hacía años que no se había visto en el país. Habemus Reforman Energeticam, que quién sabe qué signifique pero seguro nos va a beneficiar a todos. ¡Sí! ¡Queremos más PRI para los siguientes sexenios!.

Y, por el otro lado, la enardecida defensa del petróleo como producto nacional también es un asunto harto panfletario. ¡Vean lo que nos están robando! ¡Maldito Peña! ¡Muerte al traidor! ¡La patria no se vende, la patria se defiende! Sí sí sí. Ya hasta Marcelo, en una jugada inesperada para colocarse de nuevo en el panorama político (que me parece inteligente por su parte), ha retado a Peña Nieto a un debate sobre el tema. Sería un encuentro interesante por la nula capacidad intelectual del Presidente y lo bueno que es Marcelo para esos trancazos… eso no quiere decir que nos vaya a beneficiar en nada. El mío es puro morbo mediático.

Así que, como buen mediocre, no tengo una postura definida más que la moderación, el análisis real de lo que ocurre y ocurrirá de aceptar capital privado en PEMEX. Porque sí, es necesario, pero luego estaremos discutiendo por qué tenemos una industria petrolera monopolizada, ineficiente, corrupta y en manos de un grupo de poder reducido. Algo así como lo que hay ahorita, pero con respetables y trajeados empresarios.

Foto: Especial

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