En la casa (continuará)

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Una reseña de Dans la maison, de François Ozon

Por Luz Adriana Pérez Morales (@LuzAdriana19)

En la casa es una película del director francés François Ozon que se estrenó en Francia desde el 2012, pero hasta este diciembre se puede ver en las salas comerciales de la Ciudad de México.

Germain (Fabrice Luchinni) es un profesor de literatura que vive desilusionado por la falta de interés de sus alumnos de secundaria. Su pareja, Jeanne, es una artista corredora de arte sin prestigio ni gloria que intenta sacar adelante una galería. Un día, revisando las tareas de sus alumnos, Germain se sorprende por la lucidez de un relato. Había dejado a sus alumnos escribir lo que habían hecho el fin de semana, todo era “pizza” y “televisión” hasta que llegó al relato de Claude Garcia (Ernest Umhauer), que con detalle retrataba a una familia de clase media. Oración a oración Claude deja entrever una gran capacidad de observación incentivada por la curiosidad que, con una pluma casi intrusa, irrumpe en la casa de los Artole. Germain, entusiasmado con el talento del joven, le propone asesorías extracurriculares.

Claude escribía sobre la familia de su compañero de clases, Ralph, quien parece obligado a construir un camino igual de exitoso que el de su padre y había aceptado la ayuda de Claude para tener asesorías de matemáticas en casa. La madre de Ralph, Esther, es una mujer callada, conservadora que suspiraba resignada a continuar con su rol de ama de casa.De capítulo en capítulo, Claude introduce a Germain a escenas que pueden ocurrir en la imaginación del chico o en la realidad de la familia Artole. Entre alumno y profesor deciden el destino de cada uno de los personajes que inevitablemente ceden a una vida mecanizada y torpe. Todo se complica cuando se confunde la ficción con la realidad. La ambigüedad es fruto del deseo encontrado de Claude por llegar a las últimas consecuencias de la creación de sus personajes, como de Germain, por alentar a su pupilo a seguir escribiendo y corrigiendo su estilo literario.

La trama lleva al espectador varios círculos metafóricos sobre el camino del escritor en su obra. Esencialmente se responde a la pregunta ¿a dónde quiere llegar el escritor con su texto? Si es su deseo el que debe permear sobre la obra o es el del rumbo natural de las cosas el que al final dominará. Lo cierto es que en la delgada y casi imperceptible línea de la realidad y la ficción Germain, un fracasado escritor, es superado por su alumno. El clímax responde a la decisión de dejar que el deseo o a la realidad se adueñen de la historia, poniendo en riesgo a los personajes, o bien, dejando insatisfecho a su creador.

En la casa funciona magistralmente para la pantalla. La dirección y la fotografía exponen los saltos en el tiempo y el espacio, y el cambio de narrativa sucede de manera fluida. En el trabajo de cámara de Jérôme Alméras, los desplazamientos y posicionamientos son igualmente acertados, y es lo suficientemente sigiloso para ver la intimidad de los Artole como un miembro más de la familia. Se exalta el tono sexual y perverso de los personajes, dejando expuesto lo grotesco de la pretensión artística como el del cinismo de quien no tiene nada qué demostrar.

Ozon queda en buenas manos de sus actores: Ernest Umhauer logra caracterizar el cinismo de Claude con pleno control de sus emociones y sin dejar rastro de inocencia. Por su parte, Fabrice Luchinni recoge todos los clichés de un profesor amargado y resignación de una vida mediocre.

En la casa es una alegoría de la odisea del escritor y del juego de sometimiento que tiene con su lector, a quien no sólo puede conocer a fondo si penetra en lo más íntimo de su vida, en la casa, donde siempre hay forma de entrar.

En la casa (Dans la maison) / Guión y dirección: François Ozon / Con Ernest Umhauer, Fabrice Luchinni, Kristin Scott Thomas

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