Ensayo sobre la estupidez II: la Iglesia contra las bodas gay

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@MarianoMoreno7

En la entrega anterior de esta blasfema columna hice un breve recuento de dichos y acciones de personajes destacados por una notoria ausencia de inteligencia. Por sus estupideces, vaya. Podría hacer Ensayos sobre la estupidez hasta llegar al número mil y uno, o bien podría quedarme en el número 69 si tú quieres. Pero Donald Trump, Ann Coulter y la diputada local del Partido Verde que propuse regular los memes no se quedan solos. Buena parte del clero mexicano se les ha unido después que la Suprema Corte de Justicia de la Nación diera aval a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Para ilustrar de mejor manera la estupidez humana, en este momento voy a escoger el nombre de una persona totalmente al azar… Esteban Arce. ¿Se acuerdan cuando el conductor de Matutino Express fue acusado de homofóbico por decir que la homosexualidad no era normal? “Hay hombre y hay mujer, la única manera de procrear es a través de rejuntar un hembra con un macho”.

“No se necesita ser un genio (qué bueno que Esteban aclara este punto, ya hay quien lo considera sucesor de Albert Einstein) para saber que hay hembra y hay macho. Lo demás también es comer Cheetos y masturbarse en las tardes es una preferencia pero no es normal”. ¿Cheetos? ¿Qué clase de degenerado haría eso con Cheetos? ¿Qué no sabe que son mejores las Ruffles?

¿Quieren seguirse riendo? Esteban Arce, experto en la materia, conocedor de la verdad absoluta, continúa: “¿Tú sabes porqué los perros y los animales llegan a tener relaciones? Porque llevan tanto tiempo sin tener relaciones que cuando les meten un perro o lo que sea (¿lo que sea?) se le dejan ir y esas son las manifestaciones y está considerado como demencia animal (¡justo la que padece Esteban Arce!)” En serio, Esteban Arce debería ser candidato a Miss Universo del Meme. “Hay gente que los ves totalmente hombres y se dejan ir porque les gusta el plátano fumado. Hay mucha degeneración y hay mucha droga (madre mía, que diga en dónde para ir a buscarla). No hay que mal orientar. No se trata de lo que tú crees (lo dice el tipo que justifica toda su estupidez en base a que cree en Dios), se trata de la naturaleza.”

El término “normal” es muy subjetivo. La lapidación como castigo por cometer adulterio es normal en algunos países árabes como Irán. Antes se consideraba normal la esclavitud, los sacrificios humanos, la segregación racial en Estados Unidos, que a las mujeres se les negara el derecho al voto, el uso de Crocs con calcetines, etc.

Respondiendo a la pregunta de si la homosexualidad es normal en nuestra sociedad, la respuesta es sí, por supuesto que lo es. Y se puede ver claramente en la naturaleza. Pero no todos piensan de esta manera. Hay alguien que comparte las ideas retrógradas, medievales, ignorantes y estúpidas de Esteban Arce. Me refiero, sin temor a arder en el averno, a la Iglesia Católica. Y no hablo de todas las barbaridades que ha dicho y hecho en los últimos mil años que tiene de existencia. Vayamos a lo que dijo esta semana. A partir de la decisión de la SCJN, la Iglesia calificó a los ministros de miopes (miopía la que han que han tenido las autoridades eclesiásticas hacia los casos de pederastia). Y no sólo eso. Para ilustrar aún más el título del presente artículo, el Episcopado Mexicano lanzó una cruzada nacional contra las bodas gay. Sólo les faltó lanzar un comunicado en el que afirman que Jurassic World es una película que promueve e incita el lesbianismo, ya que todos los dinosaurios que habitan en la Isla Nublar son hembras.

El dirigente de Provida, Jorge Serrano Limón (el mismo que fue acusado de desviar recursos públicos para comprar tangas), emitió ilustres comentarios como que “la SCJN destruye a la familia con matrimonio igualitario”, “el amor es entre hombre y mujer”, “el matrimonio igualitario es una aberración”. A lo mejor ellos no lo saben pero todas las cosas en contra de la homosexualidad vienen del Antiguo Testamento de la Biblia. Jesucristo nunca dijo una palabra acerca de la homosexualidad. ¿Entonces porqué tanto encono hacia los gays si para el Mesías el tema no era tan importante (al igual que con López Obrador)? Al clero se le olvida las declaraciones de su jefe (no el del cielo porque a ese nadie lo ha visto) sino el terrenal. Me refiero al Papa Francisco, quien hace no mucho afirmó que el no es nadie para juzgar a los homosexuales. Si el Vaticano ya reconoció a Palestina como Estado, ¿por qué no puede reconocer las bodas entre personas del mismo sexo? ¿Qué acaso no todos son iguales ante los ojos de Dios?

Los dichos de la Iglesia deberían preocuparnos porque las palabras importan. ¿O no creen que hay ignorancia y estupidez en las declaraciones del arzobispo de Xalapa cuando dice que las madres solteras son una plaga? ¿No es acaso estupidez que hayan mujeres con largas condenas en prisión por el hecho de haber abortado? O qué tal cuando la Iglesia sale a decir que lo que más ha dañado a México es la “falsa” izquierda. Uno se pregunta en qué lugar está la guerra contra el crimen organizado, la corrupción, los incendios en guarderías y asilos de ancianos, las invasiones extranjeras durante el siglo XIX, o la extrema pobreza y desigualdad. ¿Qué hace daño realmente? Una unión entre personas del mismo sexo basada en el amor, o que Benedicto XVI haya ido a Africa, el continente con más sida en el mundo, a prohibir el uso del condón so pena de arder en el infierno por los siglos de los siglos.

Como podrán ver, la lista de la estupidez sigue siendo más interminable que la autopista hacia el Cielo: los que piensen que los likes en Facebook hará que Jesucristo cure niños con tumores, los que votaron por la reelección de George W. Bush, los que a modo de cómoda justificación alegan que los pobres son pobres porque quieren, los presidentes de copete que creen que se puede domar la condición humana, los infelices que maltratan animales en las tiendas +Kota. No quisiera incluir a los que votaron por Cuauhtémoc Blanco para que se volviera el próximo alcalde de Cuernavaca, peeeeero… en fin.

Me quedo con lo que dice Eduardo Galeano cuando imagina otro mundo posible: “Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar en vez de… vivir por vivir nomás… Como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.” Yo agregaría: Como ama el enamorado sin saber que ama.

Dicen que el matrimonio es sagrado. Yo pienso que el derecho al amor lo es aún más y no se le puede negar ni condicionar a nadie. Basta de privilegios, los homosexuales también deben poder casarse y sufrir al igual que todos los demás que se encuentren bajo el yugo del matrimonio. Si, como dicen, Dios creó a Adán y Eva y no a Adán y Esteban, ¿por qué hay tantos homosexuales haciéndole honor al significado original de la palabra gay, que es feliz?

Foto: SDPnoticias

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