Entrevista con Paco Ignacio Taibo II

Taibo-II
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@Joso9

Paco Ignacio Taibo II no es un escritor solemne. Suele aparecer de buen humor y hasta risueño en los diferentes eventos a los que asiste. Sin embargo, en persona, sus perspicaces ojillos escudriñan el vacío y a su interlocutor detrás de los lentes, como listos para detectar la estupidez que le rodea en cualquier momento. Su voz pasa de la emoción al ligero sarcasmo de manera casi imperceptible. No, en persona tampoco es solemne, pero su carácter se torna un poco más franco.

Lo encuentro en una de las áreas comunes de Milenio Diario, mientras espera a entrar a una entrevista con Carlos Puig. Entre su activismo político como parte de MORENA, las actividades que organiza para la Brigada para Leer en Libertad y la promoción de su última obra, apenas le queda tiempo nada más. Pero hoy Taibo II ha llegado temprano a su cita, por lo que tenemos un rato para charlar de su último libro: Pancho Villa toma Zacatecas, una novela gráfica editada por Sexto Piso (que ¡ah cómo le anda invirtiendo al cómic!), en la que Taibo II puso el guión y la historia, y el grabador y dibujante Eko, puso las ilustraciones.

Pancho Villa toma Zacatecas no solamente narra una de las batallas más sangrientas de la Revolución Mexicana, en la que federales y villistas se tiraron con saña, sino que explora los mitos y rumores en torno a la figura de Pancho Villa y su magnética personalidad.

-La verdad es que ya no me acuerdo cómo empezó esto- comenta Taibo II -¿Fueron los hermanos Pinzón los que llegaron un día y me dijeron que hiciera una novela gráfica y yo dije: ¡Ni madres, no quiero hacer cómic!? Y me dijeron ellos: Sí, hazlo con quien quieras. Entonces pensé en Eko, a quien había seguido en su etapa de dibujante de cartones para el New York Times y luego en su etapa erótica, pero le había perdido la huella. Yo siempre pensé que Eko era uno de los mejores dibujantes que había en el país.

En realidad la historia de Pancho Villa toma Zacatecas comienza más atrás, como me la contó Eko y después el propio Taibo II: En los 70, ambos hicieron una novela gráfica para la SEP, en la que contaban la historia de Vicente Riva Palacio en contra del imperio de Maximiliano. La versión de Eko es que se robaron los originales en la imprenta, la de Taibo que los perdieron, pero que sí hubo intentos de censurar la historia. El caso fue que la novela nunca salió a la luz, a pesar del empeño que ambos artistas le pusieron. “Quedamos heridos de muerte”, dice Taibo con algo de dramatismo.

Pero ya platicando con la gente de Sexto Piso para iniciar el proyecto de la novela gráfica, dice Taibo II que pusieron algunas condiciones extravagantes: “Primero: el libro está listo cuando nosotros digamos que está listo, no cuando ustedes quieran que esté para imprimirse. Segundo: tiene el número de páginas que a nosotros nos de la gana. Si pensábamos hacer algo después de tantos años, queríamos hacerlo a nuestro gusto No queríamos entrar al ritmo de la industria del cómic que está sujeto a la presión de los deadlines. ¡Chinga! Para eso Eko y yo tenemos nuestra propia carrera, no andábamos buscando empleo”.

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Paco y Eko. http://www.ekoartist.com/

Grabado de Paco y Eko que aparece en el cómic. http://www.ekoartist.com/

La estética de Pancho Villa toma Zacatecas tomó por sorpresa al propio Taibo. Los grabados de Eko son oscuros y caóticos, y dotan a la obra de una sensación violenta, desesperada. Sus ilustraciones no respetan viñetas ni formatos, lo que da la novela un caracter complejo y profundo, donde a veces los diálogos son primordiales y, en otras, apenas son tres palabras del escritor las que se cuelan en las ilustraciones de Eko.

 ¿Cómo fue pasar de tus novelas o trabajos de más largo aliento a este guión que, en algunas páginas, sólo tiene una oración?

Yo creo que esta novela gráfica tiene un aprendizaje en sí mismo, y conforme la íbamos haciendo yo fue aprendiendo mucho gracias a la retroalimentación que me daba Eko. No era el primer guión de cómic que hacía, pero yo sabía que era un mal guionista de cómic, tiendo a hacer demasiada literatura y si una frase me cautiva no la perdono, pero no sé construirla en imágenes, me falta el timing. En nuestro siguiente experimento vamos a hacer un cómic de cuadritos, todavía no sabemos de qué trata, qué es o cómo lo vamos a contar ni que técnica usaremos para contarla, pero sí sabemos que va a ser un cómic de cuadritos.

Me comentó Eko que le dijiste: “A la próxima vas dibujar cuadritos Eko, ya no vas a hacer estas mamadas”.

Yo nunca podría decir eso porque el trabajo de Eko me parece magistral. Me parece de lo mejor que he visto en novela gráfica y mira que yo leo cómic de a de veras. Está dentro de lo mejor que se está haciendo a nivel mundial.

Y le creo, pues Taibo sólo tiene palabras de elogio para las ilustraciones de la novela: “Yo lo decía en un prólogo que luego me censuraron los de la editorial: en los grabados de Eko había una propuesta estética absolutamente novedosa; una mezcla del grafismo revolucionario de los años 20, con el taller de la gráfica popular mexicana, el expresionismo alemán en su mejor momento y Posadas y sus calaveritas, todo eso estaba ahí. Lo sorprendente es que con una confluencia de todos estos valores estéticos, Eko fuera tan mexicano. Por el uso de las metáforas y la utilización de las exclamaciones gráficas, el resultado es muy mexicano”.

Sin embargo, el Taibo novelista no podía dejar de hacer de las suyas. En búsqueda de la mayor verosimilitud posible, ambos artistas tuvieron que rehacer varias páginas de la novela. “Cuando Eko hizo el primer dibujo a doble página en el que los villistas salen quemando madera como combustible, había un piano en llamas. Entonces le tuve que contar la historia de que los villistas jamás quemaron un piano; al revés, yo vi en una secundaria de Chihuahua un piano Steinway de lujo con un letrero que decía: donado por la División del Norte. Entonces Eko quitó el piano y re-dibujó esa página”. Entre otras cosas, Eko tuvo que cambiar una motocicleta Harley por una Indian, unos rifles Garand Francés por unas carabinas .30-30, quitarle un par de sonrisas a Pancho Villa y amartillar una pistola: “Si estamos lanzando una pistola al aire para jugar ruleta rusa, la pistola tiene que estar amartillada para que al caer se dispare, si no, es como tirar un martillo o un desarmador”.

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Especial

Especial

Pero además de la enorme aportación de Eko a esta novela gráfica, hay algunos tópicos completamente pacoignacianos, por ejemplo, la Revolución Mexicana y la violencia.

Has escrito mucho de Pancho Villa.

Demasiado.

¿Es una de tus obsesiones?

Era. Ya escribí mucho sobre ella. Las obsesiones se te quitan escribiendo mucho. Lo era porque me parecía uno de los personajes menos inteligentemente estudiados, por la derecha y por la izquierda. Por la derecha porque no pueden asumir a un personaje que es la representación de la venganza popular más dura que ha dado la historia de México. Y por la izquierda porque no se entendía a Villa en el entramado de una propuesta social profunda. Pero Villa como personaje es tan absolutamente literario que se merece no una, sino 10 biografías.

Has escrito mucha novela negra donde la violencia está presente, ¿es distinta esta violencia a la violencia revolucionaria de esta novela gráfica?

La novela negra es una novela de exorcismo. Es contar el mal en toda su profundidad para que no lleguen en la noche y te jalen la patita. Esa es una de las muchas funciones que juega. También es una novela de contra-información, pues se opone las versiones del poder sobre qué fue lo que ocurrió. La novela negra dice: Así no fueron las cosas.

¿Los grabados de Eko reflejan lo que tenías en mente para la novela?

No, le dan otra dimensión. Pero no sólo eso. Eko te dirá que mi guión tampoco era lo que él tenía en mente. Este es un trabajo verdaderamente construido sobre la reflexión . Yo no me esperaba un libro así, pero Eko tampoco. Para mí era muy importante que el lector viera la brutalidad que significó Zacatecas y esta especie de arrase que la División del Norte produce, esta maquinaria de guerra del pueblo desatada.

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Dejo a Paco Ignacio Taibo II con su cigarro y una gastada playera de MORENA en el área común de Milenio. Todavía espera a que de la hora para su entrevista con Puig. Pero antes, recalca una pequeña libertad que, tanto él como Eko, se tomaron en el desarrollo de la novela: llevar al periodista estadunidense John Reed a la batalla Zacatecas: “Reed nunca pudo ir a Zacatecas porque se regresó a escribir México Insurgente. Pero usamos una licencia poética, misma que aclaramos  al final porque no queremos jugar con la historia”. Esa pequeño juego me hace pensar que, en efecto, Taibo II no es un escritor solemne. Eso y el comentario que, según me cuenta, hizo al ver terminado el libro: ¡En la madre, es muy bueno y funciona!

Foto: Especial

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