EPN e internet

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@RevistaMalinche

A Enrique Peña Nieto no podemos reclamarle que no trabaje. Así como su antecesor quien, apenas llegó al poder, le declaró la “guerra” al narco, el mexiquense, en su primer año, logró montar una serie de reformas que resultaron polémicas y que, apenas el año pasado ratificó el Congreso. Están la controvertida reforma energética, la educativa, la financiera, etcétera.

Y está la reforma a la ley de telecomunicaciones. La ley secundaria propuesta por el presidente que, en las últimas semanas ha desatado quejas en redes sociales e internet y protestas emanadas de éstas.

La semana pasada #EPNvsInternet se convirtió en tendencia mundial en Twitter. Los tuiteros mexicanos se unieron al movimiento que buscaba -y busca- evitar que pase la reforma, tachada de censora: tuits, memes y videos que explicaban por qué la reforma telecom amenazaba la libertad en internet. Acerca de esto, hay dos asuntos a considerar.

El primero es que muchos de los puntos contenidos en el proyecto ya se practican o ya existen o son posibles en internet y demás, como obtener la posición en tiempo real de un dispositivo o el bloqueo de contenidos. Lo único que pretende hacer la reforma es darle las herramientas constitucionales al estado de llevarlas a cabo bajo motivos de -dice la reforma- seguridad nacional. Es decir, que van a poder intervenir nuestras comunicaciones -igual que la NSA en Estados Unidos- o impedir el acceso a ciertos sitios porque hacerlo, presumiblemente, es por la seguridad del país.

Lo segundo es que es muy probable que la parte de internet no pase. La semana pasada, varios legisladores señalaron que harían todo lo posible para que los puntos de la reforma que refieren a internet no fueran aprobados, ya sea porque en verdad entienden el riesgo de esto o porque son de la oposición. Además, en cuestión de marcos legales y, sobre todo, herramientas de control, internet sigue siendo una tierra de nadie en donde, con los conocimientos necesarios y un par de herramientas, uno puede pasar de incógnito en la red.

Hay que entender que, si bien no hablamos de un riesgo mayúsculo para la libertad de expresión en internet, el darle al gobierno la facultad de intervenir en internet bajo el pretexto -muy ambiguo, por supuesto- de que se hace por motivos de seguridad nacional puede desembocar en acciones que rocen la censura.

Habría que preguntarle al presidente si detrás de esta reforma no hay en verdad un ligero afán de controlar las comunicaciones. No hay que olvidar que internet es el único de los lugares en los que aún hay espacio para todo mundo, para cualquier tipo de mensaje, desde los oficiales hasta los disidentes.

Habría, de ser el caso, que explicarle a EPN que acallar las voces que desde las redes sociales lanzan duras críticas a su gobierno no es un motivo de seguridad nacional.

Foto: Especial

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