Fuerza Mayor

maxresdefault (1)
Share Button

@ovidiodeleon

Fuerza Mayor, del director sueco Ruben Östlund, es un agudo drama familiar con tintes de humor negro que explora todas las posibilidades de una situación hipotética llevada al límite.

Tomas y Ebba (Johannes Kuhnke y Lisa Loven Kongsli) están vacacionando en los alpes suizos con sus dos hijos pequeños. Inicialmente se presentan como una familia ejemplar; se coordinan para sonreír en las fotos, duermen todos juntos con pijamas combinadas y lavan sus dientes con cepillos eléctricos. Pero su paraíso helado se convierte en una pesadilla cuando ven una avalancha aproximándose mientras comen en la terraza de un restaurante con vista a la montaña. Sintiendo el peligro del momento, Tomas se levanta de la mesa con su iPhone y sus lentes, dejando a la familia a su suerte. A pesar de que la avalancha está controlada y no hay daños físicos mayores, cuando Tomas regresa a la mesa ya nada vuelve a ser lo mismo.

Su esposa e hijos resienten su abandono, pero él también ha sido abandonado por sus instintos más básicos de supervivencia. Incapaz de aceptar su egoísmo, Tomas se oculta en su negación como un niño indefenso. A lo largo de la película, su papel de padre protector es cuestionado por Ebba, quien aprovecha cada oportunidad para exponerlo frente a sus amigos, adoptando el papel de víctima y obligándolos a tomar un bando.

¿Realmente se puede juzgar una situación en donde no sabes cómo reaccionarás hasta que te toca vivirlo? ¿Podemos anticipar, controlar, manipular nuestros instintos para actuar como idealmente se espera que lo hagamos? ¿Cómo les explicas a los niños que papá fue un cobarde sin romper su imagen de héroe? ¿Se puede seguir viviendo como si no hubiera pasado nada? ¿Existen los roles naturales del hombre y la mujer o todos han sido impuestos por la sociedad?

El director es lo suficientemente inteligente para dejar que nosotros respondamos sus preguntas sin adoptar una postura propia. No hay una versión satanizada, sino roles opuestos condenados a invertirse. La película encuentra sus momentos de humor en la incomodidad de las situaciones más realistas; sus escenas no están guiadas por la necesidad de satisfacernos dramáticamente, sino por una búsqueda constante de mostrar su lado más humano.

Östlund es como un voyerista elegante que nos invita a espirar a distancia. Su dirección es fría y carece de sentimentalismos, la musicalización es casi nula y los planos largos, con pocos cortes, acentúan el realismo. La locación está adornada por pasillos largos y vacíos, aislándonos en una atmósfera de abandono y austeridad. Los actores centrales son muy creíbles en sus personajes, especialmente él, quien maneja la contención como una olla a presión hasta que ya no puede más. Su explosión es de los momentos más cómicos, tristes y memorables de toda la película.

A lo largo de dos horas, Fuerza Mayor parece construir algo muy sólido hasta que pierde un poco el enfoque hacia el tercer acto, dejando más preguntas sin resolver que proporcionando un desenlace satisfactorio y contundente. Aunque sus últimas imágenes son casi tan difíciles de sacudir como la de una avalancha aproximándose, su impacto emocional se queda un poco corto, dejándonos igual de confundidos que a sus personajes centrales. Si esa fue la intención, entonces nos hemos quedado más fríos de lo que hubiésemos podido anticipar.

Foto: Especial

Comentarios

comentarios

Relacionado

*

Top