¡Heil Trump!

trump dictator
Share Button

@MarianoMoreno7

El reportero se acerca al hombre y le pregunta si apoya a Donald Trump. “¡Absolutamente!”, responde el hombre, y en seguida le presume con mucho orgullo el reverso de su corbata. La marca de la corbata gris está inscrita en letras doradas: Donald J. Trump. Acto seguido el entrevistador le dice al idólatra que tiene un panfleto con frases de su héroe infalible y que se las leerá para saber qué opina al respecto. “Cualquier persona que vea y pinte un cielo verde y los campos azules debe ser esterilizado”. El groupie de Trump responde: “Bueno, hay mucha gente que debería ser esterilizada según Donald Trump así que…¡claro!”. Otras frases que el reportero le dice a otros simpatizantes de Trump son “Qué mejor suerte que gobernar a hombres que no piensan” y “Grandes mentirosos son también grandes magos”. Los fans apoyan cada sílaba de dichas consignas porque creen que su autor es Donald Trump. El reportero les dice la verdad. Las frases son en realidad de Adolf Hitler. “Yo no apoyo a Hitler”, dice uno de los simpatizantes, “pero si Donald Trump lo dijera, apoyaría esas frases”.

El gran Facundo Cabral solía decir que los pendejos son peligrosos porque al ser mayoría pueden elegir al presidente. Cuando alguien es elegido como el próximo mandatario, muchos se consuelan con la idea de “Bueno, tanta gente no puede estar equivocada”. Pero nada más hay que ver los índices de audiencia que tenía Laura Bozzo o la cantidad de lectores de La Guía del Ligue de Werevertumorro para refutar esa teoría. Sí, las mayorías tienen a equivocarse con sus decisiones. La democracia es el mejor sistema político que tenemos aunque no por eso es perfecto. Benito Mussolini, Hugo Chávez y Hitler llegaron al poder por la vía democrática para posteriormente destruirla por completo. Si Cuauhtémoc Blanco llegó por los votos a la alcaldía de Cuernavaca,en serio sepa el Eterno cómo, ¿qué se puede esperar de alguien tan fascista/demagogo/vil/racista/xenófobo/payaso/populista/contradictorio/abyecto como Donald Trump?

¿Se imaginan como presidente de Estados Unidos al sujeto que demandó a Bill Maher por acusarlo de ser hijo de una pareja de orangutanes? No sólo eso, sino que le mandó una copia de su acta de nacimiento para comprobar que efectivamente no es hijo de una pareja de orangutanes. Pero lo que empezó como una broma ahora ya es una amenaza real, principalmente para México. “JAJA ¿Donald Trump presidente de los Estados Unidos? Primero Peña Nieto agarra un libro o Norberto Rivera pide perdón por proteger a curas pederastas antes que ocurra eso”. Pero el monstruo creció, como esos juguetes que metes en agua y al día siguiente aumentaron tanto su tamaño que pareciera que sufrieron una sobredosis de Viagra.

Comparar a un político con Hitler es una crítica muy fácil y barata. De Felipe Calderón se decía que con la guerra al narcotráfico había creado un holocausto en México, afirmación muy exagerada. Pero en el caso de Trump, la similitud con el jefe máximo del III Reich no es nada disparatada. A pesar de sus dichos, Trump todavía no ha escrito algo tan funesto como Mein Kampf, aunque sus libros sobre como hacerse millonario son igual de horrendos. Tampoco ha robado para su causa un símbolo tan antiguo como la suástica. Pero sólo hay que ver su mensaje de campaña: “Hacer grande a América otra vez.” Recordemos que la principal promesa de Hitler era devolverle a Alemania el esplendor, la gloria y el poder perdidos después de la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles. Ahora mismo Adolfo Hitler estaría reclamando a Donald Trump pago por derechos de autor desde el infierno.

En Una Nueva Esperanza (1977), la primera película de Star Wars, Obi Wan Kenobi cuestiona: “¿Quién es más loco? ¿El loco o el loco que sigue al loco?” Y aquí es donde hay que voltear hacia los simpatizantes de Donald Trump. Ellos son el verdadero peligro. Hitler no mató a nadie con sus propias manos. Fueron sus incondicionales, gente que no cuestiona el dogma y tiene fe ciega en su líder divino, los encargados de apretar el gatillo y de enviar a los judíos rumbo a los hornos.

Generalmente vemos a los Estados Unidos como la cuna de la democracia moderna, el país más avanzado del mundo, el de Harvard y Stanford, de la Estatua de la Libertad, de Manhattan y Chicago. Pero, como dijo Enrique Krauze: “Estados Unidos es también el centro y el sur, un país eminentemente xenófobo y racista”. Y sobretodo muy ignorante. Gente que considera como derecho fundamental el llevar rifles de asalto cuando van a comer a Applebee’s son los mismos que ahora insultan a latinos, musulmanes o cualquiera que no esté de acuerdo con la doctrina de su líder naranja. ¿No son peligrosos aquellos que piensan que todos los males de Estados Unidos se deben a la culpa de los inmigrantes? O los que realmente creen que entre México y Estados Unidos debe haber un muro más deleznable que el que dividió a Berlín. Los que apoyan la idea de que hay que eliminar a las familias de los terroristas. Los que le gritan “dispárenle” o “que arda en fuego” a los que protestan en los mítines de Trump. Ya para que el Ku Kux Klan diga que eres la mejor opción para gobernar Estados Unidos es porque estás en el cuadro de honor de la infamia.

Les dejo una trivia. Díganme quién dijo lo siguiente: “Debo cumplir con mi misión histórica y la cumpliré porque la Divina Providencia me ha elegido para ello”. ¿Hitler o Donald Trump?

Que al rato no nos sorprendan la quema de libros, los muros, el autoritarismo, la segregación racial y religiosa, y la instalación de centros de trabajo (eufemismo para campos de exterminio) en el país más poderoso del mundo. ¿La guerra? Todo con una marca inscrita en letras doradas: Donald J. Trump.

¿O deberíamos de empezar a llamarlo Führer?

Comentarios

comentarios

Relacionado

*

Top