Jalisco es un pájaro en llamas

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@MarianoMoreno7

“¡Ahora sí ya lo agarramos!” gritó uno de los 18 tripulantes del helicóptero militar Cougar con matrícula 1009. No era la única ave con hélices en ese cielo; en la bandada armada también había otro helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana y otros dos de la Policía Federal. Se trataba de un recorrido de rutina, nada más, donde los pasajeros podían ver desde el firmamento los cientos de árboles, las carreteras y los pequeños poblados con los ojos de Dios. O al menos eso dieron a entender las autoridades después del fallido y trágico operativo. El vuelo comenzaba a volverse aburrido, hasta que a las aeronaves les llamó la atención un convoy de camionetas atípico por el simple detalle de estar lleno de gente armada.

Las ráfagas provenientes del suelo no se hicieron esperar. Los narcos que, desde la altura de los helicópteros parecían hormiguitas, les dispararon con su poderoso arsenal comprado, por supuesto, en Estados Unidos. El helicóptero Cougar, confiado de su impenetrable blindaje y sus ametralladoras ligeras, no dudó en aproximarse al enemigo para contraatacar. “¡Vamos a darle en la madre a esos cabrones!” habrá gritado uno de los militares a bordo mientras le quitaba el seguro a su rifle de asalto. Y es que el grupo armado que se encontraba debajo de ellos pertenecía al Cartel Jalisco Nueva Generación, que días antes y no muy lejos de ahí había emboscado y asesinado a 15 policías estatales. Qué mejor homenaje a los compañeros caídos, qué mejor venganza que capturar a Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder del cartel que se encontraba en una de las camionetas del convoy. Lamentablemente, nadie vio desde las alturas al sujeto que les apuntaba con un lanza cohetes RPG.

Al reportarle a sus superiores que cuatro helicópteros artillados se acercaban al convoy, la orden fue clara y directa: “Bájenlos”. ¿Esa irrupción celestial les llegó de sorpresa o ya sabían que venían por ellos? ¿Se trataba de un ataque defensivo o una emboscada? Los narcos descendieron de sus vehículos y comenzaron a disparar al cielo. Uno de ellos corrió rápidamente a la cajuela de una de las tantas camionetas que también eran atacadas desde arriba. Con la precisión de un relojero bajo presión armó el juguete nuevo, estaba listo para usarlo. Apuntó. A pesar de todo su entrenamiento le temblaba la mano y le pesaba el hombro. El cohete salió disparado, chirriando un fuerte silbido que devendría en una explosión.

En los boletines informativos de las autoridades le llamaron aterrizaje de emergencia. Vaya eufemismo para no admitir el derribo de una aeronave militar. El pájaro en llamas cayó rápidamente. El helicóptero Cougar se acercó demasiado a las camionetas, como Ícaro al sol. Y al igual que el hijo del arquitecto Dédalo, sus alas se derritieron para caer a la muerte. Los narcos gritaron llenos de júbilo, como si su equipo de fútbol favorito hubiera ganado la copa del mundo. Mientras la camioneta que transportaba a El Mencho escapaba con él, los pistoleros se aproximaron al lugar de la catástrofe para rematar a los sobrevivientes. En ese momento empezaron a lloverles balas. Eran los soldados y policías de los otros helicópteros que desde el aire defendían lo que quedaba del Cougar, como ángeles defendiendo Jerusalén a punta de lanza de fuego contra los demonios en el Armagedón.

Pero el incendio que consumía al helicóptero no sería el primero del día. Ahora el Cartel tendría su venganza. El infierno apenas comenzaba a desatarse.

En Guadalajara se respiraba tranquilidad ya que muchos se encuentran celebrando el día del Trabajo no trabajando. Rebeca estaba cansada, las exhaustivas guardias médicas en un triste hospital le impedían desde hace dos días dormir en su cama. El lobby del hotel Hilton, que en los días de la Feria Internacional del Libro se convierte en el séptimo cielo de la crema y nata literaria, lucía tan abarrotado como el funeral de Karl Marx, que no superó los 11 asistentes incluido el sepulturero.

Pero no solamente es un día de puente por el 1º de mayo. Ese día el Gobierno Federal decidió implementar el Operativo Jalisco, pero la coordinación y el músculo no vino de las fuerzas de seguridad. ¿Quién le declaró la guerra a quién ese día? Pocas horas después de la caída del helicóptero Cougar, un trailer en fuego bloqueaba el paso de varias familias que se dirigían a sus vacaciones. En otra carretera tipos armados desalojan a automovilistas de sus vehículos para prenderles fuego. Las personas que ven la escena de horror desde sus propios coches huyen de ahí, a pie. En las ciudades jaliscienses el panorama no es distinto: bancos, gasolineras y camiones son consumidos lentamente por la combustión, como si fueran libros en Fahrenheit 451. En algunos puntos de Guadalajara se escuchan disparos. En Puerto Vallarta, Paola, Ale, Ana Cecilia y Majo no podían salir del hotel -donde ya no tenían hospedaje- y agarrar el vuelo que las llevaría de regreso a la tranquilidad de su hogar. Crece el miedo y no se ve la presencia de ningún policía, carajo. Solamente columnas de humo negro a la lejanía. Jalisco parecía tierra de dragones. ¿Qué ese día no habría un operativo para pacificar el estado?

Por medio de las redes sociales el gobierno estatal le pide a sus ciudadanos guardar la calma, que no hay nada que temer, pero que de preferencia no salgan a la calle si no tienen que hacerlo. Aquí no ha pasado nada, dirán. Lo que ocurrió el viernes fueron actos vandálicos, no narcoterrorismo, dijo el gobernador Aristóteles Sandoval en el Foro Económico Mundial sobre América Latina, evento en donde se habla de un México que a todos nos gustaría conocer.

Vienen a la mente las palabras del periodista inglés Claude Cockburn: “No creas nada hasta que sea oficialmente desmentido”.

Después del derribo de un helicóptero militar, el incendio de automóviles y negocios, 39 narco bloqueos y 16 muertos, Jalisco pasó su puente vacacional con código rojo.

¿Lo peor está por venir?

¿Ya habrán entendido en el gobierno que el crimen organizado no desaparece cuando se deja de hablar de él?

Presidente, si esto no es guerra, ¿nos podría decir entonces qué es?

Foto: Almomento.mx

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