Jis: el grandioso nerd sexual

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Por José Pablo Salas

Fotografías de Miguel Angel Aguilar Mancera

¿Quién lo diría? Jis es un tipo melancólico. Él, que es una de las mentes maestras detrás del Santos y la Tetona Mendoza, autor de la mafufísima tira Otro día, estrella que brilla en el firmamento de los caricaturistas mexicanos, y dueño de un humor clasificado, 9 de cada 10 veces, como pacheco.

¿Quién lo diría? El insumiso y tapatío José Ignacio Solórzano, alguien que habla y dibuja de sexo, drogas, tetas, culos, colas, churros de marihuana, alcohol, melcocha, pelos, peyotes drogadictos, hongos alucinógenos, entre otras linduras, a ratos también parece ponerse triste al hablar del presente de su profesión y su gremio.

– Por lo menos yo estoy en un estado de algo de melancolía por el lugar de los cartones tal como los conocimos nosotros. Siento que el clásico cartón humorístico, aquí en México, ha caído un poco en desuso. Ha sido melancólico incluso con tintes apocalípticos, sobre todo porque nos estamos quedando sin chamba (risas).

Nah, Jis no es tan melancólico. Es pelón, eso sí. Y a ratos se pone pensativo o un poco serio, o trata de acomodar sus ideas, pero después vuelve a bromear y a entusiasmarse hablando de su arte y sus cartones.

Estamos en un hotel de la Ciudad de México para hablar de su libro más reciente: Sexo. A eso sabe la Reina (Sexto Piso, 2014), en el que se recopilan ilustraciones, tiras, cartones, fotografías y dibujos en torno a, adivinaron, el sexo. Pero primero, charlamos un poco sobre el estado del arte de monos y moneros.

Vino esta situación que tiene que ver con la historia de los periódicos y las revistas, que están en un periodo de crisis a raíz de la llegada de lo digital. Muchos de plano se han derrumbado, otros han tenido que redefinir cómo van a enfrentar esto. Entonces, en esta especie de naufragio, muchos medios están tratando de reducir al máximo sus colaboradores, y desgraciadamente me doy cuenta de que no están poniendo a los moneros en el bote salvavidas. Trino y yo acabamos de ir al festival d’Angoulême, en Francia. Es un festival muy importante de cómics al que yo nunca había ido. Por un lado fue fascinante, y por otro se renovó mi frustración al darme cuenta que vivimos en un país donde realmente no está tan establecida la cultura de aprecio a la caricatura o al cómic.

Un nombre importante en el párrafo anterior: Trino. José Trinidad Camacho, es, según el escritor y caricaturista Bernardo Fernández Bef, lo más cercano que hay en México a un rockstar monero. Desde hace más de 30 años, cuando se conocieron en Guadalajara, Jis y Trino mantienen una sólida amistad y han trabajado en varios proyectos juntos, incluyendo las escatológicas y famosísimas tiras del Santos. Ellos dos, junto con el propio Bef, y los caricaturistas Liniers (Argentina) y Alberto Montt (Chile), participaron en un jam de moneros durante la más reciente edición de la Feria Internacional del libro de Guadalajara, donde hubo un lleno absoluto.

Según cuenta Jis, durante el evento, Trino, quien era el presentador, vio que había varios moneros entre el público, y los invitó a subir al estrado a participar.

– Llegó un momento en el que había una plana de puros colegas, y se me hizo muy emocionante. Además me vino como anillo al dedo, porque según yo ya estamos viviendo la muerte de la caricatura, y de pronto dije: ‘¡No mames! ¡Todavía existimos, ca’ón!’. A lo mejor lo que pasa es que los formatos están cambiando, y no hay que ser chillones y nomás hay que ver cuál es el modo de seguir produciendo humor.

En cuanto a Sexo…, Jis dice que debe de ser su octavo libro en Sexto Piso, y presume un poco de ser uno de los primeros fichajes (y quizá el más prolífico) de la editorial mexicana. Dice, también, que es parte de un proceso que ha ido llevando con la editorial para sacar libros sobre temas que ha abarcado en su obra. Por ejemplo, antes que este volumen, publicó Verbos para comenzar, en el que dibuja sobre poetas, escritores y otros asegunes de la profesión literaria.

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En la introducción del libro Abraham Cruz Villegas dice que no haces ilustraciones eróticas, sino dibujos genitales explícitos, ¿por qué?

– No es una decisión tan consciente, sino que uno va haciendo las cosas que le van interesando en el momento. Efectivamente, creo que hay mucho material que es muy, digamos, esperpéntico-genital, pero en varios momentos veo también ilustración erótica, algunos debrayes psicodélicos obscenos, algunas fotos intervenidas. Hay algunas páginas que son claramente autobiográficas, como sacadas del diario.

– También hay varias ilustraciones cargadas de ternura.

– Y también hay una cosa muy amistosa, porque aparecen por ahí las mujeres con las que yo he tenido relaciones, sean pareja o no. También ha habido simplemente amigas que han posado para algunas fotos, o que nomás se me hacen muy bonitas.

– Y que de la nada aparecieron en el libro.

– Jajajaja, espero que no se molesten.

 

Censura, censores y Facebook

A pesar de los temas irreverentes sobre los que dibuja (y a pesar de haber comenzado su carrera en una época todavía más conservadora y mojigata) Jis dice que casi no ha sufrido de censura. Él y Trino cuentan que cuando publicaban las tiras del Santos en La Jornada el director del periódico, Carlos Payán, les dijo que si había que censurar él lo haría, pero que ellos no se contuvieran de entrada. Algunas veces Payán lo hizo, otras, publicaba la tira sin revisarla y después de verla en el periódico les decía que se habían pasado, que le bajaran un poco para la próxima.

En su artículo “La necesidad de ser cruel”, que escribió para Milenio tras la masacre contra los caricaturistas del semanario francés Charlie Hebdo, Jis habla precisamente de este ir y venir que él considera uno de los principales ingredientes del humor: probar los límites de la decencia y la sensibilidad.

– En el artículo dices que el trabajo del humorista es pasarse de la raya.

– Cuando menos una parte. Creo que si nada más ves el humor como eso queda en un asunto muy pobre, en una travesura y ya. Pero este deseo de estar probando los límites, o de saltarse francamente las trancas, sí es de los ingredientes fundamentales del humor.

– ¿Qué papel juega el sexo en esto de probar los límites?

– Es exactamente uno de esos terrenos en donde hay en juego prohibciones explícitas o sugeridas. También es un campo muy fértil para que llegue un humorista a cagarla (risas). A pesar de que el valor de muchos de los cartones de Charlie Hebdo era simplemente estar provocando, aún es parte de esta misión que tiene el humor, que es estar fastidiando, que es no quitar el dedo del renglón, sosteniendo, de alguna manera, el espíritu de la libertad de expresión.

– Hay quien dice que quizá no a todos nos gusta el humor de una revista como Charlie Hebdo, pero que es un humor que debe de existir.

– Muchas veces uno flaquea, o dice “bueno, no hay necesidad de estar hiriendo sensibilidades”, son de estos vaivenes del espíritu en los que te entra la prudencia. Pero luego recapacitas que si te empiezas a ir por ahí, a estar respetando las sensibilidades de los que se ofenden, no mames, sería un verdadero retroceso para las búsquedas de la imaginación, de la libertad y del pensamiento, cabrón.

Uno de los episodios más recientes de censura que vivió Jis fue, curiosamente, vía Facebook. Varias veces su página fue denunciada por sus dibujos demasiado “esperpéntico-genitales”, en especial uno en el que hace referencia a la “divina cola de su majestad”. Después se hartó y decidió no hacer cartones tan subidos de tono para el Feis.

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Uno de los cartones de Jis censurados en Facebook.

– Lo sabroso de una red social es la posibilidad de que se viralice la información, y que se expanda sin uno realmente calcular por dónde se va a ir. Pero esa posibilidad hace que le llegue a muchas personas que no estaban pidiéndola. Muchas veces, cuando tus amigos le ponen Like a algo, eso le aparece a gente que dice: “¡Pérate! ¿Por qué me tiene que aparecer una cola ahorita, cabrón?”, y pues denuncian.

Uno de los cartones más antiguos que aparecen en Sexo… comienza con la frase “Benditos censores”, haciendo referencia a que el sexo es una energía demasiado poderosa, y que entre más se censura más fuerte estalla después. Al respecto dice Jis:

– El sexo encuentra otras maneras, y ese cartón en particular puede expresar esa posición ambivalente que podemos tener ante la censura. Por un lado es justamente el villano contra el que estamos luchando, y por el otro, es precisamente lo que hace que tenga más excitación el aura de prohibido de ese fruto. En ese cartón se ve incluso parte de mi historia personal, porque tomé de modelo a mi primera esposa. De pronto hay curiosidades así a lo largo de todo el libro. Digo, voy en mi tercer matrimonio, pero espero ya ahí quedarme (risas).

Un nerd expuesto

Jis se ha definido a sí mismo como un nerd en varias ocasiones. Se puede adivinar fácilmente por qué. Lejos del estereotipo a la Sheldon Cooper, y a pesar de sus dibujos y su sentido del humor, él sigue siendo un artista con inseguridades que trabaja en un extraño límite entre la risa y la intimidad.

En uno de los cartones que Jis dibujó durante su etapa como monero en el periódico Siglo 21, aparecen varios periodistas apabullándolo con preguntas sobre su obra. Preguntas como “¿Cuál fue tu primera experiencia erótica?” “¿Qué onda con las drogas?” “¿Qué parte del cuerpo de la mujer…?” “¿Tu peor defecto?”, “¿Pornografía o erotismo?” Con algo de culpa le pregunto si así se suele sentir cuando trata con reporteros.

– Según yo fue una etapa en la que nos estaban haciendo varias entrevistas, y sí se siente uno como escudriñado… como en este momento (risas). Además se me hace una situación muy chistosa, en especial con el tema de lo erótico. Me enfrento a esta cosa de por un lado estar con la mayor libertad posible expresando cosas, pero por otro lado sigo considerando la cuestión sexual como una parte muy íntima; entonces en ese movimiento pendular tengo momentos de mucha nerviolera. Como ahorita que sale un libro con material que se me hizo fácil dibujarlo en mi escritorio, y tengo que estar dando la cara por una serie de calenturas que están ahí, y es como “¡Ay cabrón!”, pero es que eran unas cositas ahí, como si me hubiera encerrado yo en un baño a jalármela.

Pero Sexo. A eso sabe la reina es mucho más que una serie de calenturas. Es un trabajo de muchísimos años en las que conocemos las distintas facetas de Jis. Jis el nerd, el melancólico, el calenturiento, el tierno, el pinche fauno sexual, el artista contemporáneo, el monero, el surrealista. Incluso llegamos a conocer al Jis timidón, chistoso y buena onda que me pregunta si le puedo dar los datos de una tienda de cómics en la Ciudad de México, mientras nos despedimos y Miguel toma las últimas fotos de este encuentro.

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