La Bella y el Chapo

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@MarianoMoreno7

Érase una vez, en una narco- tierra no tan lejana, un hombre malo como un ogro y feo como una blasfemia. Aunque tuviese todo lo que pudiera desear, excepto una máquina del tiempo, él se enamoró de una hermosa princesa del sur llamada Bella del Castillo. En el Reino de la Amapola habían dos reyes, y este hombre vil y maléfico llamado El Chapo era uno de ellos, según el ganador del premio Pulitzer, Sean Penn. Necesario es decir que ambos monarcas estaban encantados con las actrices por algún extraño hechizo de amor.

El Chapo traficaba con dulces como la marihuana, cocaína, heroína y otras substancias que si uno las consumía podía discutir de Filosofía con unicornios y duendes. Por ese motivo fue víctima de una maldición que lo convirtió en el hombre más buscado de todo el Reino de la Amapola. Muchas monedas de oro se ofrecían por su cabeza, pero nadie lo encontraba. El Chapo creía que si llegaba a amar a una doncella y ella lo amaba también antes de que el dólar llegara a los 20 pesos, se rompería el hechizo. Si no, quedaría encantado y sería un criminal para toda la eternidad.

Ninguna mazmorra podía alojar a El Chapo por tanto tiempo. Ya antes había escapado dos veces de la fortaleza encantada, dejando en ridículo internacional al dragón chino que lo custodiaba. Así que apenas estuvo en libertad quiso mandarle unas rosas del verdadero amor a la Dulcinea que invadía sus más profundos sueños. Húmedos se sentían sus labios cuando pensaba en Bella del Castillo, así que para hablar con ella de inmediato le mandó la última maravilla tecnológica: una Blackberry gris, porque no existe en rosita. “Yo no sé si tu amor la reciba pero yo te la vengo a dejar” La bella dama se preguntaba en sus desvelos de qué servía tener una flota de aviones y submarinos si no le podía regalar aunque sea un iPhone 6 plus.

La relación epistolar iba creciendo con el paso del tiempo. Los temas de conversación siempre eran de índole culta, intelectual y refinada:

– Amiga, entonces si tú traes el vino yo tomaré también del tuyo ya que a mi me gusta el tequila y el Bucana, pero tomaré del tequila que traerás y champaña. – dijo el soberano – Te cuento que no soy tomador, pero como va a ser tu presencia algo hermoso, ya que tengo muchas ganas de conocerte y llegar a ser muy buenos amigos. Yo te tendré súper todo para que no vayas a tener ningún detalle, que me sentiría muy mal. Te cuidaré más que a mis ojos.

La princesa del sur, acostumbrada a besar sapos sin que ninguno se convirtiera en principe, o en una nominación al Oscar, se sintió profundamente conmovida.

– Me mueve demasiado que me digas que me cuidas, jamás nadie me ha cuidado, ¡gracias! ¡Y tengo libre el siguiente fin de semana! – dijo la Bella.

Para transportarse de la realidad a la ficción basta con leer un libro, ver una película o escuchar el informe de gobierno de cualquier gobernante. Pero Bella del Castillo quería algo más real. Aburrida de vivir siempre en la pantalla, quería conocer en persona al criminal más buscado de todo el Reino. El Chapo era responsable de muchas muertes que ocurrían en el Reino de la Amapola, pero nada de eso perturbaba la duermevela de la Bella del Castillo. Al contrario, ella soñaba con que algún día bailarían juntos en un campo de cincuenta mil rosas rojas toda la noche hasta que la luna se agotara de tanta felicidad.

– Mi corazón es sin duda bueno, pero soy un monstruo. – exclamó El Chapo al ver a la doncella por fin frente a frente.

– Muchos hombres hay que son más monstruos que vos – dijo Bella del Castillo – ., yo os quiero más con vuestra figura que a los que con cara de hombres buenos ocultan un corazón falso y corrompido.

Bien le pudo haber dedicado El Chapo un popurrí de canciones y decirle: Desde hace mucho que me gustas y lo que me gusta obtengo con mucha seguridad (como la libertad y estos dvd de La Reina del Sur), quiero que me quieras, quiero que me adores, you´re the one that I want, you´re the one that I want UH UH UH. Ella, rodeada de pajaritos azules y sicarios armados, cantó para si misma: ¡Qué gran bondad se esconde allí! Aunque al principio rudo y malo lo creí, ahora sé que no es así y me pregunto porqué antes no lo vi.

Dado que hay niños presentes no podemos decir si aquella noche consumaron o no su deseo, que no era precisamente ver telenovelas de narcotraficantes. Lo que sí sabemos es que aquel hombre mito de bigote a la Pedro Infante usaba pastillas del efecto El Chorrito de Cri Cri – se hacía grandote, se hacía chiquito – por lo que dejaremos eso a la imaginación del lector de este cuento de hadas.

Era momento de partir. Conoció Bella del Castillo, sin embargo, el pesar que con esto causaría al Chapo, y se sentía mal consigo misma, porque él la amaba tanto que le era insoportable el carecer de su confortable presencia en lo más recóndito de la sierra.

– Adiós, Bella del Castillo.

Y su corazón quedó más devastado que el manglar de Tajamar en Cancún. Fue más fácil escaparse de la fortaleza encantada que de un Te quiero pero como amigos. Después de todo, ¿quién podría algún día amar a un asesino?

Como muestra de su amor infalible hacia la princesa del sur, El Chapo dio una entrevista exclusiva para Bella del Castillo Productions. Al poco tiempo de aquel encuentro un centenar de caballeros de armadura oxidada lograron atrapar, una vez más, al bandido más buscado. Hoy El Chapo está de vuelta en la misma fortaleza encantada de donde había escapado hace unos meses, aunque todo el Reino de la Amapola piensa que se trata de una cortina de humo para desviar la atención. En aras de evitar una nueva fuga ya lo resguardan dos dragones, cinco torres de arqueros, un estanque lleno de cocodrilos y cáscaras de banana regadas afuera del calabozo para que el preso resbale en caso de escaparse de nuevo.

El hechizo no se rompió, por lo que el Chapo será extraditado al Imperio de los Estados Unidos como un eterno forajido. Bella del Castillo agotó todos los deseos con su hada madrina para no compartir el lúgubre destino de su amado. No fueron los drones, fue la Bella quien capturó al capo. Fábula ancestral, música inmortal, Bella y Chapo son. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. #MisiónCumplida.

¿El Fin?

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