La cacería

MCH_CHAPO_VALTIERRA
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@medicencocu

Por un túnel, como dice la versión oficial; aquella que, el lunes, un visiblemente nervioso Miguel Ángel Osorio Chong confirmó ante los medios y antes el país. O por la puerta del penal de “máxima seguridad”, como sugiere el ex jefe de sicarios del legendario Pablo Escobar; es risible pensar que un tipo con el poder de Guzmán Loera haya sido incapaz de comprar a las autoridades penitenciarias.

Como haya sido, el Chapo es hoy el hombre más buscado del mundo. Lo busca la Interpol, la DEA, el gobierno mexicano, el Departamento de Estado estadunidense. Su cabeza tiene precio: 60 millones de pesos, 5 millones de dólares.

Joaquín Guzmán Loera. El capo de la droga más grande que haya existido en México. Un tipo que sobrevivió a los embates de la DEA en la década de los ochenta y a la cruenta batalla de los carteles de los noventa para convertirse en el líder del Cartel de Sinaloa, organización que se posicionó como uno de los grupos criminales más poderosos de la década pasada. Un hombre que apareció en la lista de los hombre más ricos de Forbes con una fortuna estimada de mil millones de dólares. Un sujeto nombrado por la ciudad de Chicago como “enemigo público número 1”. El último personaje que tuvo tal honor, fue un tal Al Capone.

El Chapo, como lo apodan por su aparentemente corta estatura -1.68, según su ficha criminal-. Ése que burló al gobierno de Vicente Fox, Felipe Calderón y, ahora, cuando presumía su recaptura como uno de sus mayores logros, al de Enrique Peña Nieto (que, por cierto, se le ha visto muy preocupado estos días paseando por Champs Elysées junto a François Hollande).

Lo busca todo el mundo. ¿En dónde está el Chapo? ¿En Sinaloa? ¿En Estados Unidos? ¿En la Ciudad de México? ¿En Sudamérica? ¿En Cholula, Puebla? Nadie lo sabe. Pero esa es tarea de las áreas de inteligencia de los gobiernos que, por ahora, más impetuosos se han mostrado en recapturar a la inspiración de cientos de corridos, el mexicano y el de Estados Unidos.

Comienza una cacería en la que, tal parece, la presa es más astuta que los cazadores.

A Guzmán Loera lo espera otro penal de “máxima seguridad” en suelo mexicano; o una extradición a Estados Unidos, donde sería juzgado por cargos relacionados con tráfico de drogas y lavado de dinero.

Aunque quizá, el destino del Chapo no esté más en un penal de máxima seguridad.

Foto: Pedro Valtierra

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