La delgada línea entre realidad y ficción

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@MarianoMoreno7

El martes vi una película que no desprestigia tanto al desprestigiado cine de suspenso y releí algunos pasajes de un libro crudo, fuerte y grandioso que todos deberían de leer. Empezaré por el libro. Se llama La virgen de los sicarios y está escrito por Fernando Vallejo. La historia trata sobre un escritor homosexual que regresa a Medellín en pleno apogeo de la guerra de Pablo Escobar contra el gobierno colombiano. Recorriendo los barrios bajos, las famosas comunas de Medellín, se enamora de un sicario adolescente llamado Alexis. En ese Medellín de 1990 es más fácil que los delfines resuelvan ecuaciones de algebra a que la policía te atrape por matar a alguien. No vale nada la vida, la vida no vale nada, cantaría José Alfredo, sobretodo si uno formaba parte del lumpen. Vemos como Alexis no solamente mata por encargo, sino que también aprieta del gatillo sin remordimiento porque es muy fácil hacerlo, porque sabe que sus ejecuciones no tienen castigo alguno. Mata a su vecino porque pone música por las noches, le dispara a un hombre que lo vio feo en el metro, acribilla a un taxista que no quería cambiarle a la estación de radio, y no pasa nada. Curiosamente, en la única parte de la novela donde los protagonistas muestran tristeza ante una muerte es cuando el escritor se ve obligado a dispararle a un perro herido para terminar finalmente con su dolor.

 La película que vi se llama The Purge (La Purga) y aunque no lo crean su trama no tiene nada que ver con laxantes. La película no es tan buena pero su premisa me parece muy interesante. Es el año 2022 en Estados Unidos, la economía ha crecido más que una iguana japonesa con sobredosis de radioactividad, la tasa de desempleo es del 4% y la criminalidad ha disminuido drásticamente. ¿Cómo se logró esto? Tanta bonanza se debe a una política pública conocida como La Purga (de nuevo, nada tiene que ver con laxantes) en la que un día al año, de 7 pm a las 7 am del día siguiente, todo crimen conocido se vuelve legal (hasta el de poner música de banda a todo volumen), los servicios de policía, bomberos y hospitales están suspendidos, y prácticamente cualquiera puede hacer lo que se le antoje sin repercusión alguna. Los más afectados son los ciudadanos comunes, ya que a diferencia de los ricos ellos no pueden comprar armas ni seguridad para defenderse. El gobierno afirma que esto funciona como una catarsis para los ciudadanos, ya que en una noche descargan toda la violencia que acumulan consigo debido a la condición humana. Durante la purga reina la anarquía y en esas horas no hay autoridad ni ley. El Leviatán de Thomas Hobbes – donde se estipula la concentración de poder en un Estado con instituciones que impidan que nos matemos los unos a los otros – se vuelve letra muerta.

Tanto en La virgen de los sicarios como en La Purga hay asesinatos, violaciones, robos, destrucción de la propiedad pública y privada, allanamientos, con el consentimiento de la autoridad o por la ausencia de la misma. Como podrán ver, básicamente ocurre lo mismo que en cualquier día del bello estado de Veracruz.

A diferencia de lo que ocurre en La Purga, en el Veracruz real ni ha crecido la economía como Godzilla después de una sobredosis de radioactividad, ni las tasas de desempleo y de criminalidad han disminuido. Al contrario. Leyendo las noticias más recientes uno se da cuenta que si algo le faltó a la Semana Santa en Veracruz fue precisamente santidad. Aparte de los desaparecidos en Tierra Blanca, se suman otros tres jóvenes levantados por policías en Papantla. Después de un año no se esclarece un caso de presunta violación y las autoridades no se ven muchas ganas de resolverlo. Que si levantaron a fulano de tal , que si ya soltaron a este otro, que si encontraron unos cuerpos en aquel terreno. “¿En dónde estás? Ya vente a la casa”. ¿O no es alarmante que en la misma playa de Coatzacoalcos alguien pueda disparar contra cuatro personas y darse a la fuga sin ningún problema?

¿Qué tan alejados estamos de estas ficciones? Es muy difícil no asimilarlas con la grave crisis de inseguridad que se vive en Veracruz. Bien lo dice Gabriel García Márquez en algún fragmento de su vasta obra periodística: “Hay todavía quienes protestan de la truculencia de esos dramas de alto viaje folletinesco, en lo que hay más sangre que protagonistas por kilómetro cuadrado, y cuyos lectores o espectadores deben tomar precauciones para no ser ellos también víctimas de la tragedia. Sin embargo, la vida real es en ocasiones más truculenta…convendría recomendar un poco de discreción a la vida real.”

Foto: Milenio

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