La pesada cruz azul

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@Mafersar

Me preocupa (y mucho) la presentación de Cruz Azul el sábado pasado. Si bien conocíamos su inconsistencia en las fases finales, lo de este fin de semana fue la prueba fidedigna de que este equipo está hecho pedazos. Sin técnico, sin delanteros, sin laterales, y sí, sin moral.

La grandeza de Cruz Azul y su mayor virtud durante estos 16 años sin campeonato había sido la fortaleza de levantarse una y otra vez de las finales perdidas, sin embargo, esta vez no fue así. Ni las manos metió contra Toluca. Los primeros partidos de esta liguilla se caracterizaron por la lucha que todos los equipos imprimieron, ninguno se dio por vencido, ni el Querétaro con un 3-0 de Santos ¿Por qué Cruz Azul sí?

Quizá porque los problemas administrativos y directivos que envuelven a este equipo ya son más fuertes que la unión del grupo. Los cooperativistas están prácticamente en guerra y tienen a Billy Álvarez contra las cuerdas. Uno de los problemas legales que enfrenta la entidad celeste es la que explica Eugenio Olvera a Terra, el abogado del consejo de administración de la Cooperativa Cruz Azul señala las irregularidades de Guillermo Álvarez Cuevas como dueño del club, como el cambio de nombre para hacerse de los derechos del activo más importante de la Cooperativa, aunque también hay denuncias más graves sobre sus presuntos malos manejos al frente del equipo –abuso de confianza y malversación de fondos por centenares de millones de pesos–, suman ahora lavado de dinero en perjuicio de los cooperativistas de la Cruz Azul y de su patrimonio.

Cruz Azul ha caminado sobre el fango y ha sobrevivido en la LigaMx porque la calidad individual de muchos de sus jugadores logra solventar de lo que se le va presentando al equipo, y porque en buena medida el sistema de competencia otorga ciertos beneficios que una vez concluida la campaña regular se terminan. La liguilla sólo la libran los equipos sólidos y con nervios de acero capaces de soportar goles tempraneros para equilibrar el trámite y en ocasiones remontar. Cruz Azul no ha madurado para ello, ni el equipo ni su directiva.

Los jugadores nunca podrán encontrar estabilidad mental si sobre sus hombros recae la responsabilidad de levantar el honor que se ha perdido desde las oficinas. A ellos les corresponde pelear por lo que defienden y ser leales a la camiseta, insistir, resistir, persistir y nunca pero nunca desistir, porque entonces ocurre lo que vimos el sábado: un equipo sin pies ni cabeza y sin corazón, que es lo más grave. Si a todos los problemas anteriores le sumamos la apatía de algunos jugadores que se notan poco comprometidos y sobre los cuales nos preguntamos su permanencia, tenemos como resultado la incomprensible presencia de elementos como Formica e incluso de Emaná, pero resulta más incomprensible e indigerible la maldita calma chicha de Memo Vázquez cuando su planteamiento táctico se vio superado por el de Cardozo, y el equipo, como el Titanic, simplemente acabó clamando por el pitido final.

Pero claro, los problemas se solucionan bloqueando aficionados en Twitter. Hasta en eso se equivoca la directiva en su estrategia de comunicación social. El proyecto está roto y la reconstrucción debe ser profunda, aunque quizá eso nos lleve otros 16 años.

Foto: Sipse

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