La propaganda de las reformas de EPN

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@RevistaMalinche

A diferencia de sus antecesores, Enrique Peña Nieto venía en serio. Le tomó menos de un año dejar claras cuáles eran sus intenciones. Sin vaciladas encerró a Elba Esther Gordillo y anunció una serie de reformas estructurales.

La más polémica de ellas -y no porque las demás no lo sean- fue la energética. Si se va a privatizar Pemex, si nos va a beneficiar los mexicanos, si vamos a pagar menos por la gasolina, la luz y el gas, etcétera. Eso es lo que en el discurso se supone que va a pasar.

Entrada en vigor este año, la reforma hacendaria trajo consigo un aumento en los precios de algunos alimentos y otros servicios. Igualmente criticada: afecta a la clase media, suben los precios pero no los salarios, por qué en vez de subir los impuestos no dejan de robarse el dinero.

La reforma educativa, impulsada por Chuayffet apenas lo nombraron Secretario de Educación, aspira a dos cosas principalmente: mejorar la calidad educativa en el país, la eterna promesa, y, por abajito del agua, acabar o mermar el poderío del sindicato. No sorprende que quienes más se haya opuesto a esta reforma fuera el propio sindicato, quienes marcharon y bloquearon las calles del D.F.

¿Qué sería de estas reformas sin sus spots de radio y televisión que nos han bombardeado los últimos meses?

Los comerciales de las tres reformas apuntan a lo mismo: convencer a la gente de que los cambios son buenos, de que nos van a ayudar a salir adelante y, también, a borrar del mapa aquellas campañas que no están de acuerdo con las reformas del Presidente.

Parece, sin ánimo de hablar de teorías de la conspiración, que el gobierno federal se ha propuesto, mediante la repetición, intentar convencernos, usando en sus spots gente como nosotros, ciudadanos de a pie con las mismas broncas, para invitarnos a creer en las reformas.

A creer que Pemex producirá más empleos y mejor pagados (pero no nos han dicho que ahora podremos cargar gasolina en una Shell, o que el recibo del gas nos va llegar de Repsol). A creer que la reforma educativa en serio mejorará la calidad de la educación en el país (sin entender cómo en escuelas con una infraestructura precaria). A creer que los impuestos de ninguna manera van a afectar a la clase media (una clase que cada vez vive más al día).

No sabemos si la propaganda esté teniendo efecto. Lo que sí, y que hacemos énfasis en ello, es que la mejor manera de entender estas reformas es conociéndolas de primera mano.

Foto: Especial

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