La reforma energética y el entierro de Lázaro Cárdenas

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@MarianoMoreno7

En medio de las noticias que verdaderamente mueven al mundo, como el golpe que Orlando Bloom le propinó a Justin Bieber (espero que consideren al actor para el Nobel de la Paz o a ser el próximo Papa, mínimo), los rumores sobre otro posible embarazo de Shakira o los nuevos jueces de La Voz México, se ha dado a conocer un tema un poquito menor: Habemus Reforma Energética.

Recuerdo que hace muchos ayeres, cuando cursaba la primaria y era más bonito, más callado y tenía más imaginación, los profesores trataban de transmitirnos el orgullo que generaba la Expropiación Petrolera. Se hablaba de la defensa de la soberanía ante los abusos de las empresas extranjeras que extraían nuestros recursos naturales no renovables, la valentía y determinación del General Cárdenas que rara vez se ve en un Presidente de la República ante las trasnacionales, las amenazas de los trabajadores petroleros de quemar los pozos si Inglaterra mandaba acorazados a las costas de Tampico, las emocionantes aportaciones de la gente, sobretodo y siempre la más humilde, dando desde sus pocos ahorros hasta una gallinita para poder pagar las indemnizaciones petroleras. En la mayoría de los casos las personas que menos tienen son las que más dan ¿En dónde quedó todo eso? Nos lo quitaron. Lo han borrado de la Historia en aras de aceptar una reforma energética que genera más desconfianza que certidumbre.

Después que el gobierno federal tuvo el descaro de decir que esta reforma era la mismita que Cárdenas se hubiera imaginado en sus sueños más húmedos y energéticos, ahora se le busca enterrar más de lo que ya se encuentra. Para matar a alguien no basta con quitarle la vida, hay que borrarle también el nombre de la memoria.

Mientras se lapida el nombre del general Lázaro Cárdenas, a Carlos Romero Deschamps ni siquiera se le toca por los latrocinios que ha cometido. Si no recuerda quien es este gran mexicano le pongo sobre la mesa el Pemexgate, los viajes en avión privado de su hija con perritos incluidos, y el Ferrari de 25 millones de pesos que le regaló a su hijo. Se habrá portado muy bien el nene como para recibir semejante premio. Y todavía dicen que Pemex no es rentable. Romero Deschamps, que es líder sindical petrolero… ah sí, también es senador… ni siquiera se molestó en debatir o subir a tribuna durante la discusión de la reforma energética. Ni que los derechos de los trabajadores petroleros y la apertura de la explotación de hidrocarburos por parte de privados tuvieran que ver con él. El señor tiene su curul para otras cosas seguro más importantes, no se sabe muy bien cuales… pero ahí está y debe ser por algo.

Por otro lado, se celebra que bastó un año para que se aprobaran las reformas que en veinte no hubo. Hay que recordarle al PRI que en doce años de panismo no hubo reformas porque se opusieron a ellas como un niño que no quiere comer verduras. La bipolaridad política de rechazar una reforma energética más ambiciosa y después promulgar la propia.

No es por ser desconfiado, pero los presidentes que ha tenido este pobre país nos han prometido desde la defensa del peso como un perro hasta el arribo al primer mundo gracias a un Tratado de Libre Comercio. Así que como verán, no se puede culpar a los mexicanos el ser escépticos sobre lo que les promete el gobierno.

Lamentable que el triunfo en 1938 de quitarle a las trasnacionales el control y las ganancias del petróleo ahora haya sido en vano. Lamentable que no se haya visto una gran defensa popular del petróleo. Lamentable que la consumación de la reforma energética haya pasado con más gloria que pena. ¿La consulta popular logrará tumbarla? Si no, váyase acostumbrando a ver a Exxon, Mobile, Shell y demás hermanitas de la caridad por todos lados y haciendo lo que les plazca.

Citando al escritor Paco Ignacio Taibo II: “Reformas las de Benito Juárez, estas son pendejadas”.

Foto: EFE

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