Las versiones oficiales

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@Joso9

Una vaina así no se hace sin odio, Víctor, y un odio muy profundo.
Eso no es sólo un crimen. Ahí hay humillación, desprecio, bajeza.
– Santiago Gamboa (Perder es cuestión de método)

Apeguémonos a la versión oficial: es viernes y un grupo de jóvenes, incluido el fotoperiodista Rubén Espinosa, tienen una reunión en su departamento de la colonia Narvarte (colonia de clase media, ni barrio bravo ni nada). Digamos que hasta es una fiesta, que toman y fuman algo. Alguien entra, los tortura y los asesina con un tiro de gracia en la cabeza. Su móvil es el robo.

Otra versión oficial: 16 civiles, algunos miembros de las autodefensas, mueren por fuego cruzado y amigo durante un enfrentamiento con policías que intentaban desalojarlos del Palacio Municipal de Apatzingán. Alfredo Castillo reconoce que la Policía Federal solamente mató a dos de ellos.

Ahí va otra: 11 periodistas -todos en malos pasos- son asesinados en Veracruz durante el gobierno de Javier Duarte. No es una venganza, ni fue por su labor periodística, ni sus investigaciones. Simplemente se portaron mal. Manzanas podridas, podríamos llamarles.

Otra: hay un grupo de 42 criminales escondidos en un rancho de Tanhuato, Michoacán. Llega la policía, los criminales se resisten al arresto, las balas comienzan a volar y gracias al apoyo de un helicóptero – y de la superioridad táctica de los federales- los 42 son abatidos con disparos de larga distancia. Sólo un policía cae durante el combate, en cumplimiento de su deber.

Una más: 43 estudiantes de la escuela normal Raúl Isidro Burgos (en Ayotzinapa, Guerrero) acuden a protestar contra un acto de la esposa del alcalde de Iguala. El alcalde, quien tiene en nómina a un grupo del crimen organizado, ordena que los maten a todos. Los Guerreros Unidos levantan a los 43 estudiantes, los torturan y los queman vivos en un basurero de Cocula. Algunos, pocos, tienen suerte y mueren asfixiados antes de llegar al basurero. Ninguna autoridad interviene.

Todas estas versiones fueron difundidas por las autoridades federales o locales durante el presente sexenio. A veces a través de un comunicado de prensa, a veces filtrada a los medios periodísticos. En todos los casos, las oficinas de comunicación social han intentado dejar claro que los asesinatos y masacres no contaron con la participación de la policía, ni de un gobernador, o no fueron ejecuciones extrajudiciales. En todos los casos, las autoridades del nivel más alto no se enteraron, o no supieron, o no pudieron hacer nada para evitarlo.

Estas versiones oficiales, maquilladas, trastocadas y tramposas son preocupantes. Cuando la versión de las autoridades de tu ciudad es que no puedes tener una reunión con 3 amigos un viernes en tu casa porque pueden matarte, hay algo profundamente jodido.

Las autoridades y los voceros no han notado que la realidad de país que nos están presentando es violentísima (o quizá sí lo han notado, pero la verdad es aún peor). La versión de México en los comunicados de prensa es la de un país en que la gente de a pie necesita armarse y perseguir criminales ellos mismos para no ser asesinados. Es decir, ¿por qué había un grupo de autodefensas en Apatzingán?, ¿por qué la gente necesita protestar por su derecho de defenderse por sí misma?, ¿por qué un desalojo provoca fuego amigo que deja 16 muertos?

O Veracruz, por ejemplo. Supongamos que Javier Duarte dice la verdad. Creamos, por un momento, que su gobierno no está involucrado en el asesinato de 11 periodistas en su estado. Entonces ¿Por qué -chingados- no se ha hecho nada para remediar este tipo de crimen?, ¿qué acciones se han tomado?, ¿quién está detenido?, ¿a dónde apuntan las investigaciones? Estamos en problemas cuando en un estado hay 11 periodistas muertos y la mejor defensa del gobernador es decir que al menos no los asesinó él.

O Tanhuato: ¿en qué país vivimos para que la policía tenga que matar a 42 delincuentes a larga distancia?, ¿por qué había 42 delincuentes en un rancho de Michoacán?, ¿por qué no se rindieron y prefirieron enfrentarse a la policía con todo y helicóptero?

En su momento, hasta Murillo Karam admitió que la “verdad histórica” de Ayotzinapa es la versión de los Guerreros Unidos, la del basurero de Cocula. La verdad histórica es que se pueden quemar vivos a 43 estudiantes mexicanos sin que realmente pase mucho. Sin que policías municipales o estatales, o el ejército que patrulla nuestras calles desde hace años puedan hacer algo para impedirlo. Bonito recuento para los libros de Historia.

Nuestras autoridades federales (y también locales) han construido una narrativa de impunidad en el país. “Nosotros no dejamos ir al Chapo, se escapó por este túnel magníficamente construido”. Un país en que mueren igual 42 criminales que 43 estudiantes, que 11 periodistas, que 16 civiles de las autodefensas . Pero eso sí, no los mató el presidente, ni Murillo Karam, ni Javier Duarte, ni Osorio Chong. Menos mal.

Foto: Número F.

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