Lector rico, lector pobre

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@MarianoMoreno7

“Gran diferencia hay entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer”.

– Gilbert Keith Chesterton

“En México se lee medio libro al año. Júntate con alguien y lean uno completo” dice el separador amarillo de las librerías Gandhi. Pareciera que México tiene alergia a los libros. Las cifras oficiales del 2006 indicaban que los mexicanos leían 2.9 libros al año. Hace unos días, La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura de CONACULTA mostró una nueva cifra más alentadora. Según los nuevos datos, los mexicanos leen actualmente 5.3 libros al año, de los cuales 3.5 son leídos por gusto y 1.8 por necesidad u obligación.

Siempre que veo a alguien leyendo en el metro de la Ciudad de México me dan ganas de abrazarlo y hacerle una fiesta con stripers y barra libre, dado que es como encontrar un cocodrilo en la Antártica, una aparición en el cerro del Tepeyac o gobernabilidad en el estado de Guerrero. Situación muy distinta al metro de otras ciudades como Madrid o Chicago, donde pareciera que los únicos que no están leyendo son los conductores de los trenes. Hasta los ancianos se sumergen en las páginas que tienen frente a ellos. En Santiago de Chile me sorprendió ver más librerías que farmacias. Es por eso que es realmente sorprendente ver que ahora México es considerado el segundo país más lector de América Latina, sólo después de Chile.

Reconozco que ha habido un enorme esfuerzo por fomentar la lectura y que éste se refleja en los nuevos resultados de la encuesta. La librería El Péndulo tiene un programa que consiste en dejar un libro en algún lugar público para que alguien más lo pueda leer. Algo similar hace la asociación civil Integra en Coatzacoalcos con Libros Libres, en el cual se les presta libros a las personas con la absoluta fe de que los devolverán una vez que los hayan terminado de leer. Los geniales Memes Literarios nos acercan a la lectura a través del humor inteligente y la sátira. Todos los viernes Javier Aranda recomienda libros en “El Mañanero” con Brozo. El hecho de que programas de televisión como “En 15” con Carlos Puig o “Es la hora de opinar” con Leo Zuckermann transmitan desde Guadalajara cuando se celebra la importante Feria Internacional del Libro refleja claramente que hay un interés mayúsculo por incitar la lectura.

Sin duda son buenas noticias que los mexicanos lean un poquito más. Pero…

Al ver la lista de los libros más vendidos del mes en Gandhi, la naciente esperanza se evapora al ver que abundan títulos como 50 sombras de Grey, Tú puedes sanar tu vida, Padre rico, padre pobre y algo llamado Virtual Hero. Afortunadamente no encontré el culto y egregio título de La guía del ligue de Werevertumorro, pero me temo que solo será cuestión de tiempo para verlo en dicho aparador. Perdón, pero yo no puedo poner en el mismo estante de mi corazón los libros de José Saramago, Martín Luis Guzmán o Juan Rulfo con cosas como El libro troll o Bajo la misma estrella.

He escuchado con frecuencia que “lo importante es que lean, sea lo que sea” ¿Lo que sea? ¿Hasta los  fraudulentos libros de autoayuda? Quién soy yo para definir qué es arte y qué es basura, lo que es publicable y lo que debe ser enviado al fuego. Pero no hay que ser un genio para darse cuenta que casi todos esos libros no solamente no te sacan de la ignorancia, sino que te hunden más en ella.

De todas las firmas de libros que hubo en la FIL de Guadalajara del año pasado, quien la tuvo más larga (la fila) fue una tal Yuya, youtuber famosa por sus vídeos de manualidades y sencillas recetas de cocina. Esto no quiere decir que (todos) los bestsellers sean malos y que sólo debamos leer los clásicos. El Principito, la saga de Harry Potter o los libros escritos por Stephen King o Gabriel García Márquez demuestran que no por vender muchísimos libros la calidad literaria disminuye. Pero claro, ellos son la excepción, entre otros pocos, ante las editoriales trasnacionales que anteponen la venta inmediata a “la buena literatura”.

¿Es bueno que se lea más aunque lo que se esté leyendo sea basura? ¿Qué tan positivo es para el país que los dos libros que más se leen en México sean “50 sombras de Grey” y La Biblia? Todos tienen el derecho de leer lo que quieran, pero no estaría mal que aquellos que leen libros malos se atrevieran a explorar opciones muchísimo mejores y de las que además estoy seguro que van a disfrutar. Ya lo dijo Umberto Eco: “El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee”.

La gran broma de Dios es que haya poca vida y muchos libros. Cada vez que entro a una librería me entra un sentimiento desalentador al saber que me voy a morir sin leer un mínimo porcentaje de todos los libros que quisiera leer. Es como querer besar a todas las mujeres del mundo. Incluso he estado tentado a tomar esos cursos de lectura rápida que prometen que podrás leer 200 páginas en 20 minutos; después recuerdo esta frase de Woody Allen: “Hice un curso sobre lectura rápida y leí Guerra y Paz en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia.”…y se me pasa.

Pensándolo bien, el purgatorio no suena tan aburrido si me dejaran leer ahí todos los libros que no leí en vida. Así que como humilde sugerencia, aprovechemos este poco tiempo que tenemos para leer y usémoslo para los buenos libros, no para los títulos desechables que solo buscan la ganancia fácil. Es una vergüenza que México esté en el lugar 107 de 108 en índice de lectura según la Unesco, para que además los pocos libros que se leen sean los escritos por Yuya y Yordi Rosado. Si alguna utilidad tiene la literatura basura es que puede servir como una puerta hacia libros bellísimos que están esperando que alguien los lea, y tal vez así dejemos de ser un país de consumidores de libros para volvernos un país de lectores que hagan a México más crítico y menos ignorante. Vaya que lo necesita.

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