Lo que se fue con los dragones

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@esetiporandy

Con esta novela, Verónica Murguía se consagró como una de las escritoras más talentosas del país y, de paso, se convirtió en la primera mujer mexicana en ganar el Premio de Literatura Juvenil Gran Angular, que se otorga de manera anual en España.

Desde hace mucho que los reinos de Moriana −tierra de guerreros− y de Alosna −tierra de magos− viven en enemistad y sin tener contacto alguno. Un día, un joven mago llamado Cuervo, cegado por la ira y el orgullo, despierta al legendario Tengri, un poderoso dragón al que planea utilizar en contra de sus enemigos. No obstante, la bestia resulta ser un ente de destrucción que no obedece ni sirve a nadie y pronto toda raza y pueblo se ven en peligro. Es entonces cuando Soledad, la hija del Lobo, rey de Moriana, habrá de interceder por su gente e intentar formar alianzas con aquellas personas a las que por mucho tiempo consideró sus enemigos. Y así inicia un viaje en el que descubrirá que en el corazón de los hombres hay cosas mucho más terribles que los dragones, pero también esperanza.

Verónica Murguía siempre ha reconocido sus influencias. Como gran estudiosa de la historia que es, amante de los mitos, las leyendas, el folclore, en fin, de todo texto que de testimonio de las costumbres humanas olvidadas, teje sus historias a través de dichas revelaciones. Esta vez, influenciada por las novelas de caballería y por las sagas fantásticas de J.R.R. Tolkien y Ursula K. Le Guin, por quienes siempre ha tenido un cariño especial, se dedicó a crear un paisaje medieval y fantástico en el que hay espacio para guerreros, magos, dragones y unicornios.

Sí, sé lo que están pensando: “Suena a otro de esos libros…”. Pero tengan confianza en mis palabras, queridos lectores: No se trata de otro remedo de las obras canónicas de la fantasía.

Es precisamente en ese reconocimiento que Murguía marca sus pautas. Al saberse influenciada por tales trabajos, hay una respuesta de ella hacia sus maestros: algo puramente personal. Si bien toma muchos de los elementos clásicos que imperan en dichas obras,  le da a cada uno un giro, logrando más allá de una asimilación o apropiación, una modificación. Loba dista de estar modelada en base al estilo y forma que impera en los susodichos remedos de las obras fantásticas.

Por ejemplo, su prosa. La autora no pretende hacer una recreación del lenguaje antiguo ni construir un texto en base a figuras literarias complicadas. La suya es una prosa sencilla, precisa y amable. Así, Murguía demuestra su gran dominio del lenguaje, pues a través de éste queda expuesta una de las grandes constantes de la novela: la búsqueda de lo esencial.

La verdadera esencia de las cosas es uno los temas del libro (¿ven como no es nada más de batallas y encantamientos?) En este universo los sueños oscuros son como pozos, los alientos se vuelven sepulturas, las estrellas flores heladas en un prado negro, el río un listón de vidrio y el dolor un animal en el pecho. Se presentan ideas, conceptos y sentimientos para los que muchas veces parecería no haber palabras, pero Murguía provee de identidad a las cosas. Así pues, sus personajes se darán cuenta que muchas veces aquello que nos domina no es precisamente nuestra verdadera voluntad. A veces buscamos a quien adjudicarle nuestro dolor, en quien descargar nuestra ira, en quien colocar la culpa. Pero el verdadero triunfo viene en el reconocimiento, en aceptar nuestras errores y fracasos para buscar no ser perfectos, sino mejores. Somos imperfectos y contradictorios, y eso es normal.

Sin embargo, hay tres aspectos preponderantes en el libro que llamaron mi atención:

1-El Mundo de la naturaleza: Es verdaderamente sorprendente la manera en que se nos presenta aquí. Como menciona Gabriela Damián, Murguía nos coloca “en un universo donde la naturaleza tiene la posibilidad de existir y la posibilidad de tocar a los seres humanos”.

2-El Mundo onírico: Todos sueñan en esta historia: los humanos, los animales, los monstruos. A través de los sueños se develan pistas, se presentan visiones sobre lo que fue o habrá de venir. El mundo onírico llega a ser, pues, tan real como la realidad misma.

3-El Mundo de los sentidos: gran parte de la articulación de la historia es a través de los sentidos. Este mundo está plagado de sensaciones. Todo se mezcla y se suceden acciones/reacciones en base a un nuevo olor, a alguna textura, a un sabor.

¿A dónde quiero llegar? De alguna u otra forma, estas tres cosas nos hablan de aquello que la mayoría de las veces pensamos como algo lejano, imposible o efímero y que, no obstante, es lo más esencial que hay en la vida.

De eso va, me gusta pensar, este libro: de aquellas cosas que nos definen, que nos dan cuerpo y que, tristemente, hemos rechazado y olvidado. Sólo volviendo a experimentar aquello de lo que nos hemos apartado (el mundo natural, los sueños, las pulsiones) es que podremos entender nuestra esencia, aquellos que somos y que hemos olvidado.

El epígrafe del libro, un fragmento de Los realistas, de W.B. Yeats habla de “Despertar el deseo de vivir lo que se fue con los dragones”. Y vaya que hemos dejado ir muchísimas cosas… Pero hay esperanza. Podemos volver a experimentar todas estas cosas. ¿Cómo? Por ejemplo, a través de la literatura.

loba-premio-gran-angular-2013-internacional-veronica-murguia Verónica Murguía
 Loba
Ediciones SM
México, 2013
507 pp.

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