Los calcetines de Peña Nieto

MCH_EPN CARRERA
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@medicencocu

M pregunta extrañado, en un español bastante pintoresco, por qué el “cabrón” del Presidente no ha renunciado después de tantas “pendejadas” (que, si usted ha estado en una cueva por los últimos meses, échele un ojo al texto del colega Salas para entender “qué chingados” -diría también M, en su florido castellano- pasa en el país bajo la administración de Enrique Peña Nieto).

Y, honestamente, no sé qué responder.

Un gobernante que no sólo demuestra ineptitud sino que también es incapaz de mostrar un ínfimo nivel de preocupación por lo que sucede en el país, sencillamente no debería ser. Hemos tocado el tema hasta el hartazgo: que EPN es un inepto, que no debería ser Presidente, que renuncie, que por qué no tiene vergüenza, etcétera. Y queda claro, o eso quiero pensar.

Pero, entonces, volvemos a lo mismo: todos los políticos, de todo el mundo, son una porquería. ¿Qué son unos cuantos estudiantes normalistas desaparecidos? ¿Qué importan los alarmantes números al alza de violencia en el país (porque que ya no se hable de ello en los medios no quiere decir que no exista)? ¿Qué carajos importa que se siga matando a periodistas? ¿Qué chingados importa que el criminal más buscado del mundo esté prófugo, otra vez?

No.

Importan los calcetines.

Enrique Peña Nieto, por mencionar el escenario más reciente, rehusó, ya no digamos debatir sino siquiera responder, a una carta firmada por personalidades de los medios, intelectuales, etcétera -entre los que están Su Majestad Noam Chomsky, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro- concerniente al asesinato de Rubén Espinosa. Lo más, fue una enclenque carta signada por Roberto Campa, de Gobernación, con un texto que pareciera copy paste.

El domingo pasado, EPN corrió en una carrera del Estado Mayor Presidencial. Supongo que alguien le dijo que era buena idea copiar aquella estrategia del Presidente deportista. Sí, aquella cuando se decía que Felipe Calderón era alcohólico y Alejandra Sota -a.k.a. la pinche Sota- salió a decir que el Presidente corría cinco kilómetros y nadaba otros cinco todos los días.

Al gallardo Presidente le pareció, pues, pertinente aclarar algo sobre las calcetas que usó el domingo en un tuit. ¿Por qué? Quién sabe. El #calcegate -Peña Nieto dixit- parece ser más urgente que cualquier otra cosa en este país.

Yo no sé si haya sido algún chascarrillo o si Under Armour le dio un varo al Presidente para promocionar sus calcetas talla grande (que sí, por eso le quedaban grandes), pero, vamos, un par de calcetines importan más que 43 normalistas desaparecidos, que los periodistas asesinados, que los millones de pobres, que la violencia al alza, que la fuga del Chapo. ¿O no?

Foto: Especial

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