Mamá Rosa y el horror de La Gran Familia

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@MarianoMoreno7

Seis colaboradores de Rosa Verduzco ya recibieron formal prisión por parte de doña Justa. Mamá Rosa (favor de no confundirla con las madres Mesta, Melo y Meltrozo) salvó la cárcel porque la PGR determinó que no es factible que una señora de 86 años se pudra el resto de su vida presa. “Evidente deterioro mental por causas seniles”. Sí, habrá librado la prisión, pero eso no vuelve a Mamá Rosa inocente de todos los cargos que se le imputan, siendo el principal el de haber mantenido a 600 niños en un albergue en el que la presencia de ratas y cucarachas era lo de menos.

Nadie duda que cuando se fundó el albergue La Gran Familia, hace más de 60 años, la entonces joven Rosa Verduzco tuviera las mejores intenciones del mundo: darle techo y alimento a niños huérfanos, callejeros, y posteriormente delincuentes y drogadictos. Mamá Rosa hizo lo que el Estado nunca ha sido capaz de hacer, que es hacerse cargo de los más pobres, los condenados, los que no tuvieron la misma suerte que nosotros en el azar de la selección de vidas.

Pero muchas cosas pasaron desde la fundación de La Nueva Familia en 1947, al día del aparatoso operativo en que se rescataron a los cientos de niños. Pasaron los años y Mamá Rosa se convirtió en la encarnación de la terrible Tronchatoro. A pesar del cuidado de miles de niños a lo largo de tantos años, algo se pudrió en ese albergue, aparte de la comida, e hizo que los niños fueran víctimas de abuso sexual, de violaciones, secuestro, maltratos infrahumanos. Todos hemos visto las fotos. Nadie esperaba que la casa hogar fuera el Ritz Carlton, pero ya para que los que estuvieron ahí digan que ni la peor prisión del país se encontraba en esas condiciones de inmundicia, que incluso dos agentes federales se pusieron a llorar, es para desestimar cualquier argumento a favor de la Gran Familia.

Recordemos que Jurassic Park también se construyó con la mejor de las intenciones. Quien hubiera pensado que los dinosaurios creados para maravillar al ser humano terminarían comiéndoselo. Algo similar ocurrió con La Gran Familia. Lo peor es que para deslindar de culpa al responsable se apela a la ignorancia, usando esa práctica tan infame que es la de “Es que no sabía nada”. ¿En serio Rosa Verduzco desconocía todos los abusos sexuales que se daban en su propio albergue? ¿En serio no sabía nada? Ahora resulta que Mamá Rosa desconocía la podredumbre de su casa, de igual manera que Vicente Fox y Felipe Calderón nunca vieron irregularidades y corrupción por parte de Elba Esther Gordillo. Ellos, tan ingenuos, tan inocentes, no se enteraron que La Maestra era la mismísima corrupción hecha mujer hasta que otros la apresaron. De igual manera Juan Pablo II (oh, perdón, San Juan Pablo II) nunca se enteró de todos los abusos sexuales que cometían Marcial Maciel y otros curas a los niños. En este caso no le hubiera costado nada a Dios, que todo lo ve y lo oye y lo puede, susurrarle a su máximo representante en la Tierra todos los crímenes que se cometían (y cometen) dentro de su Iglesia.

Por eso la defensa que varias “figuras” de la “crema de la intelectualidad” le dieron a Mamá Rosa se vio más como lamentable oportunismo que verdadero apoyo a lo indefendible. Los defensores de Mamá Rosa, Enrique y León Krauze, Vicente Fox, Elena Poniatowska, hablan de su gran labor hace más de 25 años. Sí, ¿pero que dirían si hubieran visitado el albergue días antes del operativo? ¿Los Krauze, Fox, y demás seguirían defendiendo a Mamá Rosa si hubieran si hubieran vivido en él?

Son más importantes los testimonios de los niños agraviados y sus derechos humanos que la defensa de los intelectuales y su halo de la verdad absoluta. Aquí lo esencial es hacer lo que nunca se ha hecho, que es escuchar a los niños. Mientras tanto, toda la vida de servicio de Mamá Rosa ha sido opacada por los horrores que abundaban en La Gran Familia. Dudo mucho que los niños la vayan a extrañar.

Foto: tiempo.com.mx

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