Nadie rezó por nosotros

niqab
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@MarianoMoreno7

– Vámonos a otro lugar.

-¿Qué pasa? ¿Hay un pelo en tu comida?

Apenas me había dado cuenta de la presencia de una mujer musulmana cubierta con su nicab. Un error frecuente es confundir la nicab con las famosas burkas. La burka oculta completamente el cuerpo de la mujer y en la frente tiene una rejilla (metáfora perfecta de su encarcelamiento) hecha de tela que le permite a quien la porta ver sin ser vista, como Dios, perdón, Alá. En cambio, una nicab al menos deja al descubierto los ojos de la mujer.

Estábamos comiendo en un restaurante enfrente del parque Taksim Gezi, en la antigua Constantinopla, donde dos años antes se habían dado fuertes enfrentamientos entre la policía y manifestantes. Lo que inició como una pequeña protesta para detener la construcción de un centro comercial en el parque, terminó por convertirse en una rebelión nacional en contra del autoritarismo, para ser finalmente reprimida con cañones de agua y gas lacrimógeno. No entendía el nerviosismo de mi amiga, turca y musulmana, hasta que me señaló discretamente a la mujer vestida con la nicab. Me explicó que Turquía había estado sufriendo demasiados ataques terroristas, la mayoría atentados suicidas, en los cuales los perpetradores solían vestirse como mujeres cubiertas con su nicab, se acercaban a un lugar público lleno de gente y se explotaban después de gritar ¡Allahu Akbar!

Pocos días antes en Ankara, la capital de Turquía, dos suicidas se reventaron en una manifestación pacífica que se reunía por la paz, el trabajo y la democracia. Ciento veintiocho personas murieron, 246 quedaron heridas. Ha sido el peor atentado terrorista en la historia de Turquía. Ocurrió el sábado 10 de octubre del 2015. ¿Adivinan quién estuvo detrás de los bombazos? Un tal Estado Islámico, seguro que han oído hablar de ellos.

Me hubiera encantado usar el pretexto de la inminente explosión en el restaurante para irme de ahí sin pagar, pero nos trajeron la cuenta muy rápido. Afortunadamente nunca llegó la detonación, ni el fuego y las nubes de polvo. Sus consejos fueron interesantes e innecesarios: “Sé que será difícil para ti pero por favor trata de no acercarte a alguna manifestación en caso que veas una, también evita los lugares con multitudes y sólo usa el metro en caso muy necesario. Quería decirte que pospusieras tu viaje y vinieras en otra ocasión, pero ya tenías pagado el boleto.”

Hace poco volví a hablar con ella. Le comenté que lo sucedido en París me recordó a aquella anécdota del restaurante en la ciudad otrora llamada Bizancio. Esto fue lo que me dijo:

“Yo pensé lo mismo. Nosotros esperábamos algo similar en Estambul, y ocurrió en París. Desafortunadamente ya estamos acostumbrados a este tipo de situaciones brutales. Estoy segura que nadie en Francia se hubiera imaginado que ocurriría eso. Me siento triste.”

Buscando amarrar navajas un poquito, le pregunté su opinión acerca de que, a diferencia de París, los atentados en Turquía y otros muchos lados han pasado desapercibidos para el mundo. Sólo basta meterse a Wikipedia y comparar las páginas en español de “Atentado en Ankara de 2015” con “Atentados de París de noviembre de 2015”. La primera página contiene solamente 4 líneas sobre el atentado en Turquía, contra los más de 20 párrafos de la tragedia francesa.

“Eso es exactamente lo que todos, incluyéndome a mí, pensamos aquí en Turquía. Hace apenas un mes perdimos a más de cien personas en los atentados en Ankara. Es verdad que desde hace meses mucha gente evita ir a los sitios multitudinarios. Te sientes inseguro en todo momento, todos los días. Pero nadie ‘rezó’ por nosotros como en el caso francés, ni tampoco cambiaron su foto de perfil en Facebook con nuestra bandera. Definitivamente es cierto que la gente se preocupa mucho menos por nosotros que por Inglaterra, Francia, Alemania, etc. Yo creo que muchas de esas personas actualmente piensan que nosotros nos merecemos los atentados terroristas por el hecho de ser un país musulmán.”

“Inmediatamente después de los ataques en París, Facebook lanzó una aplicación de seguridad para que la gente que estuviera ahí pudiera decir que estaba bien. Yo me pregunto por qué algo tan útil no se hizo para los otros atentados terroristas que han habido, incluyendo el de Ankara.”

“Puedo entender por qué la gente odia a los terroristas y la manera en que ellos usan el Islam, pero no puedo entender por qué culpan a todos los demás que lo practican a su propia manera pacífica. El próximo viernes iré a Londres y ya me imagino cómo van a tratarme en migración por ser turca y musulmana.”

Recordé cuando hace 11 meses me mandó un mensaje para decirme que terroristas musulmanes habían ingresado con rifles de asalto a las instalaciones de la revista Charlie Hebdo en París, asesinando a 12 personas por el simple crimen de hacer caricaturas y burlarse de la vida. En ese entonces todos dijeron “Je Suis Charlie”. Hoy esa bandera ya tiene otros colores y los seguirá cambiando como un camaleón hasta el próximo atentado. Tal vez, en el fondo, disfrutamos convertir la tragedia en un trending topic.

No es nuevo que de todos los cadáveres, hay muertos que están más muertos que otros. La mayoría de esos fallecidos de segunda usaba una nicab.

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