Ni Siquiera Dios Perdona

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@ovidiodeleon

Nicolas Winding Refn, elogiado por el público y la crítica por Drive, regresa a las salas de cine con Only God Forgives, una absurda y pretenciosa exploración de  la violencia en un mundo desalmado; un viaje narcisista y tedioso que propone visualmente, cargado de una estética estilizada y seductora, que aun así no puede sostenerse por hora y media.

Julian (Ryan Gosling), quien maneja un club de box tailandés, involucrado también en el submundo criminal de las drogas en Bangkok, debe vengar la muerte de su hermano después de que éste haya asesinado a una prostituta, ya que su madre Crystal (Kristin Scott Thomas), la despiadada madrina de la mafia, le ha ordenado que le entregue la cabeza de su asesino. La retorcida y sutilmente sexual relación entre madre e hijo nos sugiere un pasado turbio y un futuro peor: los personajes parecen condenados desde el principio, y en ningún momento simpatizamos con ellos.

Gosling, en su actuación más plana e inexpresiva, no tiene realmente pies ni cabeza. El personaje no pasa por mucho internamente, y sus pocas expresiones faciales se sienten básicas y sin esfuerzo. En cualquier momento podría quedarse dormido en medio de una pelea.

El Bangkok de Winding Refn es excitante a primera instancia, un mundo subterráneo de peleas y asesinatos samurái, cargado de luces neón rojas, moradas y doradas, en donde todas las mujeres son bellas prostitutas o femmes fatales, y los hombres se rigen bajo un código moral familiar indefinido. Nadie necesita un alma, sino una consciencia cinematográfica, como si supieran que tienen que actuar de cierta manera porque están siendo filmados. Sus personajes son bellos maniquíes en aparadores de una tienda kitsch portando ropa más cara de lo que vale, sin corazón y sin mucha consciencia. Los actores que los interpretan son simples robots siguiendo órdenes.

La trama que se desarrolla en su núcleo es una vaga excusa para explorar este universo, acariciándolo meramente por la superficie. Cuando pareciera que intenta profundizar un poco más, descubrimos que no hay nada (absolutamente nada) ahí dentro.

El peor error de Winding Refn es que intenta unir sus imágenes con cierta coherencia, cuando su propia extravagancia visual podría ser un deleite de corte más surrealista, una propuesta más en el estilo de David Lynch o Carlos Reygadas. Si todo estuviera más enredado, mucho menos interesado en contar una historia de principio a fin, quizás se podría perdonar su excesiva falta de enfoque.

Only God Forgives (2013) / Guión y dirección: Nicolas Winding Refn / Con: Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas y Vithaya Pansringarm

Foto: Especial

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