No estaba muerto, estaba de templario

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@MarianoMoreno7

Y no estaba muerto no no, y no estaba muerto no no. A pocos días de la gran captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue abatido en Michoacán el líder templario Nazario Moreno. ¿Cuál fue la novedad de esto? Que ya no salieron voces a gritar que es otra cortina de humo, que ese ni era Nazario, que ya habían pactado con él (aunque lo hubieran matado), o que su caída nos la dieron los gringos a cambio de la entrega de Pemex. Lo relevante es que a Nazario, mejor conocido como El Chayo o El más loco, ya lo habían declarado muerto antes. Adivinó usted bien, durante la administración de Felipe Calderón, el ex presidente al que todos piden que regrese a gobernar.

Para desgastar la fórmula, yo con gusto escribo una columna titulada Chayo, ¿en que soñabas aquella noche en que te abatieron?, pero bueno, ahora está muerto y a menos que tengan una ouija, no me podrá responder.

El entonces gobierno federal se basó en un riguroso análisis de inteligencia para confirmar que Nazario Moreno había muerto. Después de un fuerte enfrentamiento con helicópteros artillados y camionetas como si estuvieran en Vietnam (o Michoacán), unas conversaciones por radio entre La Tuta y otros templarios decían cosas como “oh no, que lástima que se nos murió El Chayo, ¿ahora quién podrá defendernos”. Esta profunda investigación concluyó que el líder templario había muerto, aunque nunca apareció el cadáver. ¿Recuerdan el caso de Heriberto Lazcano, “El Lazca”, líder zeta al que la Marina abatió cashi shin querer? Dicen los que según saben que su cuerpo fue robado de una funeraria ¿Y si sigue igual de campante como lo estaba don Chayo?

A pesar que siempre anda opinando cuando nadie lo llama, ahora Calderón anda más callado que una araña. El director de cine que en sus ratos libres la hacía de secretario de seguridad pública, Genaro García Luna, ni se diga de su silencio.

Se ve que Felipe Calderón, García Luna y Alejandro Poiré nunca vieron a Jack Bauer fingir su muerte para que no lo atraparan los chinos o al muñeco diabólico Chucky, que después de morir siempre revivía para la siguiente película. Ya ni se diga Jesucristo, que resucitó al tercer día según las escrituras. Felipillo y compañía son responsables de haber engañado a la gente, de afirmar que un capo había muerto cuando seguía matando y paseándose en su mula como si nada. El país necesita una verdadera explicación, no el ambiguo comunicado de Poiré de “bueno, nosotros recibimos información no tan precisa y, y, y, pues….”. ¿Se les llamará a rendir cuentas? Es justo y necesario ¿En verdad es justo y necesario? Sí.

Otro que también anda calladito como si hubiera tenido que ver en la construcción de la línea 12 del metro es Servando Gómez Martínez “La Tuta”, el profesor convertido en jefe de los Caballeros Templarios. Después de sacar monólogos en vídeos de YouTube cada semana, de conceder entrevistas a noticieros extranjeros o pasearse por las calles regalando dinero, La Tuta ya no sale de las cuevas que tiene como escondite. Sabe que ya van por él. No se sorprendan si en los próximos días nos enteramos de su captura o abatimiento. Y por favor, esta vez ahórrense el discurso de la cortina de humo.

El Chayo no andaba muerto, y ahora tampoco anda de parranda.

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