Prohibido prohibir

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@MarianoMoreno7

Un hombre con sombrero e ínfulas de narquillo se despide de su pareja después de haber compartido con ella la regadera (supongo que para ahorrar agua). Apenas se va el hombre de la lujosa casa, ella le marca a su amante para que la pase a visitar. Al poco tiempo el hombre regresa y encuentra a su novia en la cama con otro. No sabemos si le dijo el clásico “Amor, llegaste temprano” o “No es lo que parece, te juro que sólo vino a cambiar un foco”. El hombre abre el cajón, saca una pistola y de un disparo tapiza la pared con la sangre del amante. La mujer es encerrada en la cajuela de un coche. Después que el hombre fuma un cigarro, tira la colilla que envuelve al auto (y a la mujer dentro) en llamas.

Antes que nada, admito ante el honorable que no conocía al cantante Gerardo Ortiz hasta que se desató el escándalo por su video musical. También, cosas de la vida, aclaro que nunca me imaginé convertido en el abogado del diablo de la música de banda. Como si no tuviera la ida al infierno asegurada. Pensaba que primero defendería al PAN o a Norberto Rivera antes que a un cantante ensombrerado. Pero más que defender el mal gusto, intento defender el derecho que tenemos todos de escuchar o no ese tipo de música, de ver o no el vídeo de la canción Fuiste mía que tanto debate ha generado últimamente.

Tiene razón Gerardo Ortiz cuando dice que su vídeo es pura y llana ficción. ¿No le creen? Veamos el significado de lo que viene siendo la Ficción:

1.Cosa, hecho o suceso fingido o inventado, que es producto de la imaginación.

2.Conjunto formado por los acontecimientos y los personajes que forman parte del mundo imaginario.

En el vídeo de Gerardo Ortiz la polémica surge por el asesinato de una mujer (nadie dice nada del amante que también es asesinado), y que esa ficción se exhibe en el país de los feminicidios y la violencia de género. Esa parte la entiendo. Pero tampoco podemos negar que las obras que abarcan crímenes y violencia son inconmensurables. Sean de la literatura, cine, música o pintura. Si a alguien no le gusta algo, fácil, que no lo vea. Ni siquiera el polémico video de graduación del Colegio Cumbres, en el que chicas están formadas para hacer un casting y “mirreyes” fungen como jurado, tendría que haberse eliminado. Si queremos ser una sociedad moderna y democrática cualquiera debería tener el derecho de expresarse como le dé la gana. Si no, caemos en el riesgo de un Estado autoritario y censor que decida lo que podemos ver y leer. Como ocurrió en la Alemania nazi o en la Unión Soviética, como sucede en Corea del Norte y los territorios controlados por el Estado Islámico.

Si seguimos el mismo criterio de los que quieren prohibir el vídeo musical de Gerardo Ortiz, tendríamos que hacerle una purga a todas las expresiones artísticas, culturales, sociales y quedarnos sin catarsis. Desde las tragedias de Esquilo, Eurípides y Sófocles pasando por el Antiguo Testamento de la misma Biblia., Shakespeare y el Marqués de Sade; desde la escena inicial en Scream donde matan a Drew Barrymore hasta el cuadro Unos cuantos piquetitos de Frida Kahlo. La trama de Crimen y Castigo, el clásico de Dostoievski, ya no existiría. Brozo ya no nos podría enseñar su Reata (así se llama la mujer que aparece en su programa con máscara de luchadora). Edgar Allan Poe dijo que “la muerte de una mujer hermosa es, sin duda, el tema más poético del mundo” y no por eso vamos a quemar sus libros. En La naranja mecánica, una de las actividades favoritas del protagonista, además de escuchar a Beethoven, es precisamente la violación a mujeres. Aunque la película estuvo prohibida en Inglaterra hasta 1999, hoy en día se le considera una obra maestra.

Aclaro que no estoy haciendo apología del feminicidio ni de la agresión a mujeres. Y tengo que aclarar esto porque ahora ante la mínima broma, comentario, o defensa de lo políticamente incorrecto – en este caso el vídeo de Gerardo Ortiz – uno puede ser tachado de misógino machista  opresor hijo de la corbata y el vello en pecho. 

Si algo han demostrado las prohibiciones es que no funcionan. Hace poco siete mil personas exigieron prohibir la película Pink porque era ofensiva para la comunidad LGBT. ¿Qué ocurrió con Pink? La película es tan chafa que ni siquiera fue necesario prohibirla como muchos querían. ¿Su discurso alteró el criterio de la población mexicana? ¿Nos volvió a todos homofóbicos? La cinta fue un fracaso en taquilla y su mensaje ignorante pasó más desapercibido que el reciente libro de Silvia Pinal.

¿Los Porkys de Costa de Oro violaron porque vieron el vídeo musical de Gerardo Ortiz o porque el 99% de los delitos que se cometen en México no se castigan? Entiendo que la música de banda pueda causar daños neurológicos (todavía no está científicamente comprobado) pero dudo mucho que sea la principal causa de violencia sexual en México. Después de la masacre en la secundaria Columbine en 1999, lo fácil fue culpar a Marilyn Manson porque los asesinos escuchaban su música, en lugar de abrir el debate sobre la facilidad con la que un adolescente puede comprar un rifle de asalto en Estados Unidos.

Estoy consciente de las cifras de maltrato y violencia a mujeres en México, pero lamentablemente retirar un vídeo de YouTube no solucionará el terrible problema. Es como creer que con prohibir los corridos los narcotraficantes dejarán de matar y secuestrar. En lugar de perseguir un vídeo, mejor que continúe la indignación por la violencia en cualquier ámbito, tipo y género. Exijamos que las autoridades no esperen un año para indagar si cuatro jóvenes violaron o no a una menor, que la persona que viole sea castigada, y que los feminicidios no queden solamente en la lúgubre representación de cruces clavadas en el desierto.

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