¡Renuncio!

MCH_BENEDICTO
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@cocuaguilar

La escena debió haber sido algo así. Entra Ratzinger a paso lento a una sala repleta de obispos y altos jerarcas de la Iglesia, se sienta en su silla en una de las cabeceras de la mesa, da un suspiro y le pregunta al cónclave.

-¿Cómo vamos?

Un tipo bajito y gordo se aclara la garganta.

-Está medio jodida la cosa: cada vez hay menos católicos, ya cacharon a los pederastas, el Vatileaks…-

Benedicto interrumpe con un ademán violento. Murmura algo incomprensible para el resto, pero se puede ver que está enojado, y frustrado. Se produce un silencio casi sepulcral. Los obispos se miran entre ellos. Ratzinger levanta el rostro, y los mira a todos. Pronuncia una sola palabra, que deja atónitos a los allí presentes.

“¡Renuncio!”

Si hacemos un balance, Benedicto XVI no ha sido un mal Papa; simplemente ha sido irrelevante. El lunes, en latín, dijo que renunciaba al papado, por motivos de salud, algo que resulta extraño cuando es una tradición que todos los Papas desempeñan su labor -literalmente- hasta el último día. Renuncia, casualmente, en un momento en el que el Vaticano se encuentra en crisis: corrupción al interior, curas a los que les gusta tener sexo con niños, y, si retrocedemos un poco, podemos encontrar la sarta de idioteces que Benedicto XVI dijo de los homosexuales, el uso de preservativo, del Islam…

Así que es mi labor empezar con sospechas y presunciones.

Lo primero es entender lo que representa la renuncia del Papa Benedicto XVI, conocido en una galaxia muy, muy lejana como Darth Sidious, en el plano internacional. Ratzinger es no sólo el máximo jerarca de la Iglesia católica, sino también jefe de Estado del Vaticano, el país más rico del mundo -por ingreso per capita, claro está-. El Vaticano es el único Estado-religioso con asiento en las Naciones Unidas. Nos guste o no, el Papa es una figura con muchísimo poder, tanto que cuando Benedicto dijo que los musulmanes eran violentos, casi provoca una guerra.

Sonará algo lógico, entonces, que la renuncia de Benedicto XVI tenga razones con más peso que “problemas de salud”. Razones políticas acaso. Porque no crean que la realpolitik no existe en el Vaticano, no crean que no hay intereses “oscuros” -como Darth Sidious- al interior de la Basílica de San Pedro.

¿Qué pensaría San Pedro de lo que estos tipos han hecho con su Iglesia? ¿Qué cosas esconde Ratzinger? No me gusta hacerla de profeta, pero les puedo casi asegurar que se aproxima un huracán al Vaticano, y Benedicto, vivo como él solo, se alejó de la costa rumbo a su fortaleza en la montaña.

Foto: AP

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