Sabiduría Millennial

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@Joso9

Yo hoy quería escribir una columna. Mi idea original era la de desgranar la curiosa mente del estadounidense, esa que le lleva a aceptar sin más reparos que son  líderes del “Mundo Libre” y que Amurica no tiene comparación con ningún otro país. Hasta pensaba contar aquella anécdota en en la que mi amigo Deivid (gringo, desde luego) empezó a describirme todo el arsenal de portaaviones y armas únicas que tiene el ejército de su país, a lo que sólo respondí que contra quién diablos pretendían usarlos.

En lugar de eso, actualicé un solo plugin de esta página que leen ustedes y todo se fue al demonio. La actualización creó un error en el código de la página e hizo que no pudiera entrar al Escritorio de Malinche, por lo que no podía ni escribir columna, ni corregir el error que estaba causando todo.

Como mi único conocimiento sobre código HTML proviene de una clase de computación en segundo de secundaria y soy parte de una generación que, si sabe cocinar, es sólo gracias a los videos de Tasty y Buzzfeed Food, hice lo que cualquier otro semi-millenial con un WordPress haría: googlear la manera más fácil de solucionar el problema. Así, después de revisar tres resultados del buscador más poderoso de la historia, concluí que no había manera sencilla y rápida de corregir lo hecho, y pensé que quizá con el paso de los días todo volvería a la normalidad. Ya escribiría mi diatriba contra los gringos la próxima semana.

Sin embargo, mi ansiedad por estas cosas puede más que mi indolencia, así que decidí tratar de arreglarlo una vez  más. Descargué un programa que no sé qué hace o para qué sirve, inserté contraseñas y correos que tenía por lo menos tres años de no usar y leí un post exclusivamente dedicado a solucionar el problema que yo tenía. Paso a paso, pude eliminar el maldito plugin y acceder de nuevo a esta, su Revista Malinche. En total, el proceso no debió haber durado más de 15 minutos. Sabiendo qué hacer, fácilmente se resuelve en cinco.

Y sin embargo, estos minutos dedicados a corregir lo que yo mismo causé me parecieron excesivos, el proceso de reparar la página se me hizo complicado y barroco. Básicamente, yo solamente quería un link que me dijera “Aprieta este botón y todo será arreglado” y no lo encontré.

Así, mientras me tomaba un merecido descanso, me puse a pensar si estas prisas tecnológicas tendrán que ver por ser parte de una generación que tiene el mamonsísimo mote de “millennial”. Desde hace años, el término me causa escozor, porque hay un montón de ideas populares en torno a él. Se nos acusa de ser egoístas y estar obnubilados por la tecnología. De ser demasiado delicados y querer todo fácil y listo para ser consumido. No pasamos del segundo resultado en Google porque las soluciones suelen estar en la primera página. Es más, el texto predictivo del buscador incluso nos hace sentir menos idiotas, pues sabemos que ya otra personas han buscado “Cómo saber que el agua ya está hirviendo”.

Supongo que por una parte es cierto, pero términos como éste borran las diferencias e igualan a todos los jóvenes del mundo como adictos toma-selfies. Por otra parte, las facilidades tecnológicas han creado también una generación crítica, que está aprendiendo a negociar y protestar contra cosas que a las generaciones anteriores les parecían demasiado elitistas. Cuestiones como derechos humanos, salud mental, racismo y privilegio se debaten ahora, si bien no siempre con los mejores argumentos. El ciber-activismo tiene sus límites y sin embargo, muchos de mis amigos llevan sus protestas más allá de las redes sociales; crean organizaciones, asisten a marchas, trabajan por un mejor futuro. Pareciera que tuviéramos más tiempo para dedicarnos a cosas que nos parecen importantes.

Pero después de nosotros vendrán otros. Creo que mi pelea con esta página marca una primera diferencia con los miembros más jóvenes de mi generación, quienes podrán solucionar sus problemas de plugins sin siquiera parpadear. O quizá ya no habrá plugins en el futuro, ni WordPress, ni columnas indulgentes acerca de lo que significa ser parte de una generación. Sin embargo, en este espacio que creamos para nosotros y usted, lector inteligente, las micro-interacciones de la vida son relevantes y dignas de ser analizadas.

O quizá sólo es más fácil escribir de mis problemas que de política internacional.

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