San Lorenzo-Bergoglio

MCH_FRANCISCO SAN LORENZO
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@Mafersar

La designación del nuevo papa le ha abierto al mundo una puerta en la que se cuela la esperanza de los pobres y el hambre de justicia de los afectados en el caso de abusos a menores. Sin embargo, Jorge Mario Bergoglio ha traído consigo algo más que lo propio de un papa. Su Santidad ha desembarcado en el Vaticano con todas sus raíces: argentino, hincha y socio del club San Lorenzo de Almagro.

Dejando un poco de lado la carga religiosa, me centro en lo que normalmente trato: el futbol. Resulta que el Club San Lorenzo ha hecho propaganda con la afiliación (de años atrás) del ahora papa Francisco. Una de las medidas, aparte de utilizar la imagen del pontífice, ha sido regalarle una camiseta conmemorativa. El problema viene con el quebranto del reglamento. El papa Francisco recibió la camiseta azul y violeta del club de fútbol de la primera división en Argentina, San Lorenzo de Almagro, que le fue enviada especialmente por la directiva del equipo.La camiseta lleva estampada en el pecho una pequeña fotografía del pontífice el día de su elección y en la espalda inscrito su nombre, Francisco, coronado por una aureola angelical dorada.

FIFA establece que todos los elementos que aparecen en las camisetas deben ser previamente aprobadas y cumplir con los estatutos del reglamento de equipamiento, dentro de estos requisitos se pide mantener al fútbol alejado de cuestiones políticas, movimiento sociales y religiosos que puedan desencadenar separación y exclusión; esto debido a que una de las eternas labores de FIFA es hacer del fútbol un fenómeno inclusivo, en donde confluyan miles de expresiones que representen la unión de la humanidad, en la mejor de las utopías. No caben entonces expresiones a favor de una u otra religión. FIFA ya había sentado precedente cuando en 2010 expresó su disgusto a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) por la manifestación religiosa que hizo el equipo de Brasil al ganar la Copa Confederaciones en Sudáfrica el pasado 29 de junio. FIFA le envió una carta a CBF exigiéndole “moderación” por parte de los jugadores “más religiosos”, que entre ellos está Ricardo Izecson Dos Santos Leite, conocido como Kaká. Aunque notificaron que no harían sanciones por el momento, ya que el círculo de oración lo hicieron una vez culminó el partido.

Brasil le ganó 3 a 2 a Estados Unidos en la final. En ese momento, tanto jugadores como técnicos del equipo brasileño hicieron un círculo de rodillas en el centro del Ellis Park Stadium para orar en agradecimiento por el logro. El acto enojó a varios dirigentes europeos que no estimaron pertinente mezclar religión y fútbol. El director de la federación de Dinamarca, Jim Stjerne le expresó al diario Politiken: “No hay lugar para la religión en el fútbol. Mezclar religión y deporte como se hizo significó casi crear un acto religioso en sí mismo. Así como no podemos permitir que la política se mezcle con el fútbol, también la religión debe quedar excluida”. No era la primera vez que la selección de Brasil llevaba a cabo una manifestación religiosa, ya que cuando ganaron su quinto título mundial en Yokohama, en Corea-Japón 2002, varios jugadores dieron mensajes de esta índole. Por ejemplo, Kaká se quitó la camisa del uniforme y se quedó con una que decía: “I belong to Jesus”, costumbre que conserva y que, sin embargo, no ha sido sancionada.

Ahora FIFA está obligada a sancionar al club San Lorenzo. Debe sentar el precedente que distinga al fútbol como el fenómeno inclusivo que se pretende. No se puede concebir este deporte como una especie de herramienta para que los intereses políticos y religiosos se vean realizados; si bien puede ser una herramienta de expresión, esa debe ser del aficionado, no de los dirigentes. Este deporte debe alejarse lo más posible de la religión y de la política, porque a medida que se acerque, su credibilidad como institución descenderá, pues pasará a formar parte del club de las promesas y las oportunidades inconclusas, esas en las que el creyente (aficionado) cada vez va perdiendo más la fe. La gente que es aficionada al fútbol, en gran medida lo es porque el juego le permite olvidarse por un momento de las situaciones cotidianas en donde los problemas políticos, sociales, económicos y religiosos pueden quedar pausados durante 90 minutos. Alguna vez Diego Armando Maradona dijo: “Yo tengo una ventaja sobre los políticos, ellos son públicos. Yo soy popular”.

Es justamente lo grato de este deporte: la popularidad que brinda ser entendido en todo el mundo mediante un lenguaje universal que no se distingue por ser católico o musulmán. Tampoco es derechas o izquierdas, el juego es universal en sí mismo, no exige ningún requisito, puede ser adoptado por cualquiera, en cualquier parte del mundo, a cualquier hora y, sin embargo, es capaz de crear cualquier cantidad de sentimientos y emociones diferentes. Esa es la esencia del juego, no lo mediático y conveniente que resulta para algunos envolverse en las banderas de algún club para enaltecer y popularizar ideologías que manchen el deporte. El fútbol no debe permitirlo.

Foto: Club Atlético San Lorenzo de Almagro

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