Veracruz, rinconcito donde asesinan a los periodistas

MCH_DUARTE VERACRUZ
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@medicencocu

Para ser un país que no está en medio de un conflicto bélico, las cifras de periodistas asesinados en México son brutales. La “guerra” contra el narco de Felipe Calderón no cuenta como guerra; sin embargo, tan lamentable hecho ha marcado un nuevo parteaguas en las condiciones de la libertad de expresión en el país.

Contrario a lo que se podría pensar, la mayoría de los ataques en contra de la prensa en México (amenazas, acoso, desaparición, asesinato) no provienen del crimen organizado -que no quiere decir que no los haya ni que sean menos importantes- sino de quien, supuestamente, debería protegerlos: el gobierno; vaya paradoja.

Un sinnúmero de alcaldes, legisladores y mandatarios y funcionarios locales son los principales verdugos de la libertad de expresión en el país, como lo han venido documentando diversas ONG en los últimos 10 años. Sin embargo, hay una entidad y un oscuro personaje que se llevan las “palmas”.

De diciembre de 2010, cuando Javier Duarte asumió como gobernador del estado de Veracruz, a la fecha, 14 periodistas han sido asesinados en esa entidad. Vamos a ser muy inocentes y pensar que los asesinatos fueron cometidos por el crimen organizado: ¿por qué carajos la administración del señor Duarte no ha hecho nada por remediar la situación? Para Reporteros sin fronteras, Veracruz está en el top ten de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo en el mundo.

Pero ahora vamos a ser malpensados. Para la comunidad periodística es claro de dónde provienen los ataques.

Ayer, la Fiscalía General del Estado de Veracruz confirmó el deceso de la periodista veracruzana Anabel Flores, cuyo cuerpo fue encontrado en la carretera Cuacnopalan-Oaxaca. Antes de Anabel, estuvo el fotoperiodista Rubén Espinosa, un caso que aún está fresco en la memoria.

Rubén había huido de Veracruz, precisamente por amenazas. Antes de su muerte, en repetidas ocasiones había dicho que si algo le llegaba a pasar, era responsabilidad directa del gobierno de Javier Duarte. Una noche de finales de julio del año pasado, Rubén fue asesinado en la colonia del Valle, en la Ciudad de México, poco más de un mes después de haberse autoexiliado.

De la investigación, resumido, se dijo que a Rubén lo habían matado por juntarse con malas personas, que se drogaban y prostituían. Sobra decir que el teatro armado por la Procuraduría del Distrito Federal (ahora CDMX) en conjunto con la Fiscalía de Veracruz no se lo creyó nadie, por lo que su asesinato, así como el de la mayoría de periodistas veracruzanos sigue impune.

Con el de Anabel Flores, la cifra de periodistas ultimados durante el gobierno de Javier Duarte ya rebasa la decena.

Duarte dejará en diciembre de este año el gobierno de Veracruz. Su gobierno será recordado, indudablemente, por la corrupción, pero sobre todo, por encabezar una administración a la que la libertad de prensa le importó un carajo; ahí están los números, números que seguramente quedarán impunes.

Foto: Especial

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