¿Y qué hiciste de la reforma educativa que me juraste?

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“La incultura es una de las desgracias de mi país. Yo pago primero a un maestro y después a un general”.

– Francisco Villa

“Hay maestros que imparten su ignorancia”.

– Marco Aurelio Almazán

De manera solemne les pido un minuto de silencio por la recién finada reforma educativa, y de paso por la eutanasia que se le dio a la Constitución. Sí, ese librito que nuestra clase política jura guardar y hacer guardar. Aunque nadie se puede llamar sorprendido por la falta de respeto que Peña Nieto tiene con los libros. ¿Ya pasó un minuto? Bueno, sigamos. Una vez que Elba Esther Gordillo durmió su primera noche en la cárcel, muchos pensamos que, por fin, la educación pública en México podría ser de calidad.

Parecía que en esa ceremonia se iba a refundar la nación, en lugar de promulgar una reforma. El júbilo era tal que no era descabellado pensar que en ese instante Quetzalcoatl regresaría del mar a tierras aztecas. Ahí estaban los egregios dirigentes de partidos que conformaban el Pacto por México, el ínclito señor presidente de la República, el eximio (que no ex-simio) secretario de educación, Emilio Chuayffet, dando discursos, posando para los fotógrafos, jactándose que la educación por fin había regresado al control del Estado. Ya no había de qué preocuparse, la Maestra, entonces mujer más poderosa del país y enemiga de la reforma en cuestión se encontraba detrás de las rejas, y el magisterio de maestros parecía más amaestrado que un velociraptor en la nueva película de Jurassic Park. Los titulares de prensa del día siguiente a la promulgación retrataban, por fin, la fortaleza del Estado ante los poderes fácticos: “Peña consuma la reforma educativa pese a oposición”, “Sin la presencia de Gordillo fue promulgada la reforma educativa”, “Aplauden priistas promulgación de reforma educativa”.

Hoy ya no hay nada de eso. Ahora los titulares son “Se derrumbó la reforma educativa”, “CNTE tiene contra las cuerdas al gobierno”, “Demandan a Chuayffet por suspender la reforma educativa”. Si Peña Nieto hubiera visto en una bola de cristal la debacle de su gobierno (Tlatlaya, la masacre de Iguala, los casos de corrupción y ahora la derrota ante la CNTE) no se lo hubiera creído. Hubiera afirmado que ni siquiera esas visiones iban a desestabilizar su gobierno. ¡Ja! ¿Quieres hacer reír a Dios (o a la CNTE)? Cuéntale tus planes, señor presidente.

No es cualquier cosa que el gobierno haya decidido suspender la evaluación a los maestros, y sin embargo a muchos les preocupa más el retiro de 45 toneladas de falsas promesas de amor, con forma de candados, de los puentes de París. Eso sí, peor que el triunfo de los chantajes de la CNTE, es que en pleno 2015 todavía tengamos que sufrir por la ley seca antes de las elecciones. Se trata de una prohibición tan anacrónica como las mañas de la compra del voto, el carrusel, ratón loco, embarazo de urnas (por violación), asesinato de candidatos. Viejas prácticas que ya no se realizan en éstos tiempos modernos y reformistas, ¿verdad? ¿Verdad?

¿A qué se debe esta aparente derrota ante los maestros? A que el gobierno de las grandes reformas de hondo calado, que presumía que sabía gobernar, que iba a transformar a México, en este momento es más débil que una flor sin espinas. La debilidad del gobierno viene de sus propios pecados, que no son nada veniales, justo antes de la aplicación de las reformas. Como si un corredor se dispara en el pie antes de empezar a correr un maratón.

La estrategia del subsecretario de gobernación, Luis Miranda, con la CNTE ha sido la de darles dinero, plazas, prebendas, regalos, pero esto sólo ha aumentado el hambre del insaciable. Ese modo de negociar con los maestros ha sido el equivalente de que se quiera combatir el cáncer con nicotina y alquitrán, es el alcoholismo que se quiere tratar en un antro con barra libre, tiburón al que se le pretende alejar arrojándole sangre y carnada. A pesar que se les haya quitado la evaluación de manera “indefinida”, los maestros van por más, quieren la enchilada completa y nada garantiza que vayan a permitir que la próxima jornada electoral se desarrolle en plena calma.

Los maestros de la Coordinadora queman boletas electorales, incendian edificios públicos, bloquean carreteras, asaltan gasolineras y regalan el combustible que obviamente no pagan, saquean aeropuertos, repliegan militares, estrangulan las calles de las ciudades. Lo único que no hacen es dar clases. Todo bajo la bandera de la aparición con vida de los 43 normalistas, causa imposible que han denigrado y ensuciado al cometer toda clase de delitos. Y como son conscientes que la autoridad le teme al uso legítimo de la fuerza, y ahora también a la aplicación de la ley, no les importa que se joda el ciudadano, y sobretodo el niño que no tiene clases. Ironías de la vida, los maestros le temen más a los exámenes que los mismos alumnos, el gobierno le teme más a los maestros que los mismos alumnos. 

¿Y alguien ha visto al ínclito señor presidente, el egregio secretario de gobernachong, el eximio (que no ex-simio) secretario de educación? Todos están escondidos. Cuando los reporteros le preguntan a Peña Nieto acerca de la sumisión ante la CNTE, al presidente sólo le falta citar el clásico ¿Y yo por qué? ¿Mover a México? Absolutamente. Al abismo, a la ignorancia, a la mediocridad y al rezago educativo.

Sería bueno preguntarle a Charlie Charlie si los comicios se van a realizar en paz, si después de las elecciones el gobierno federal le perderá miedo al miedo y retomará las evaluaciones a los maestros, o si la CNTE seguirá imponiendo sus intereses y chantajes a la educación de millones de niños. Ah sí, el partido político del gobierno débil que cede ante la extorsión de la CNTE se encuentra en el primer lugar de las preferencias electorales. Usted puede cambiarlo. Levántese de su cama, salga y vote. Todo esto, claro, si los maestros de la Coordinadora lo permiten.

A pesar de que esté en la cárcel, me imagino perfectamente a Elba Esther Gordillo riéndose del suicidio del Estado ante el poderío de los maestros. Quien parece que perdió, creo que realmente ganó, aunque se encuentre tras las rejas.

Foto: Especial

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