Yayoi Kusama: una experiencia sensorial y obsesiva

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Por María José Barrera (@majobarreral)
Fotos de Giannella Ysas 

Espejos, colores brillantes, patrones, ritmos y una infinidad de lunares son los elementos distintivos de la personalidad enigmática y perturbada de Yayoi Kusama, artista japonesa cuya exposición Obsesión infinita llega por primera vez a Latinoamérica. Específicamente al museo Rufino Tamayo, de la Ciudad de México.

Kusama nació en la ciudad de Matsumoto, Japón. Sin embargo, y por determinación propia, estudió el arte occidental e incluso se codeó con personajes como Andy Warhol. A pesar de su cercanía con las manifestaciones artísticas neoyorquinas, Kusama desarrolló un arte único, pues incluso se contrapuso a muchos de los ideales de amor y paz característicos de las décadas de los sesenta y setenta. Además, su constante experimentación plástica y expresiva generó un lenguaje propio dentro de las expresiones artísticas del momento.

En 1977, y por decisión propia, Kusama se internó en un psiquiátrico en Japón; aun así, fue artísticamente activa aunque su arte se volvió un poco más conservador, comparado con sus experimentos durante su estancia en Nueva York, ya que la vida en el psiquiátrico limitaba su experimentación sensorial y artística.

A lo largo de las salas del Tamayo, más de cien piezas dibujan la trayectoria plástica de la artista e invita al espectador a explorar aquellos aspectos patológicos que inspiraron a Kusama para la creación de su obra. Abarca desde pintura, escultura, videos performáticos e instalaciones, todas ellas con el sello distintivo de Kusama: obsesiones y patologías.

Kusama no teme mostrarse ante nuestros ojos. Los aspectos más privados de su vida, sus obsesiones e inquietudes, tanto artísticas como psicológicas, se vuelven el tema repetitivo de su obra. Por ejemplo, los lunares, el símbolo más característico de la artista, aparecen en casi todas sus piezas, y representan sus experiencias alucinógenas, así como la presencia Kusama en todas partes: en las pinturas, en los muros, en los objetos, en las luces, incluso en los reflejos.

Obsesión infinita no es solo un recorrido visual de la trayectoria artística, sino entrar en su cabeza y mirar el mundo desde sus ojos, en donde los colores y los juegos de realidad marean al mismo tiempo que fascinan al espectador.

Yayoi Kusama se va desmaterializando a sí misma en distintas piezas. La artista muestra un video de una orgía, de la que ella es directora y protagonista.. Ella se apropia de los cuerpos desnudos, pues los cubre de lunares de colores. Es lo mismo que le sucede al espectador mientras recorre las salas del museo y sobre todo, cuando entra a las instalaciones. Quien visita los cuartos se reproduce infinitamente en los espejos y al mismo tiempo, se ahoga entre lunares y luces cambiantes. Como Kusama, el espectador está en todo y en ningún lado. Es un juego en el que la artista, la pieza y el espectador forman un triángulo recíproco que hace de la exposición una experiencia sensorial y psicológica.

Ríos de gente se forman todos los día en la entrada del museo Tamayo. Yayoi Kusama, ha causado curiosidad y gran expectativa en la ciudad de México. Sin duda, es una artista visual impresionante que ha creado su propio estilo y lenguaje. Los colores que utiliza y las temáticas que representa, causan emociones y sensaciones de todo tipo. Además, Yayoi Kusama ha logrado acercar, incluso fascinar, al público mexicano con temas poco aceptados en la sociedad, tales como sexo y drogas.

Orgías, falos, feminismo, alucinaciones, patologías, desmaterialización, colores chillantes, espejos infinitos, luces inconstantes y lunares llenas transforman las salas del Tamayo en la mente de Kusama. Quien visita Obsesión infinita se lleva consigo una experiencia extraña y auténtica.

Horarios y sugerencias:

El Tamayo abre sus puertas al público de martes a domingo y la exposición permanecerá hasta el 18 de enero del 2015. Debido al éxito de Kusama en México, el horario de visita se ha extendido los fines de semana. Sin embargo, es conveniente llegar antes de las 11 de la mañana pues las filas se desbordan hasta Paseo de la Reforma. Una vez en la taquilla, se otorga una hora específica de entrada. Durante las horas de espera, recomiendo visitar otros museos como el MAM quien festeja sus 50 años de apertura con grandes exposiciones. Obsesión infinita es una experiencia que no se puede dejar pasar.

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